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jueves, 16 de diciembre de 2021

CINE - "Petite Maman", de Céline Sciamma: Fantasía para atravesar el duelo

Después de meditarlo un rato, una señora mayor pronuncia una sola palabra, con seguridad. Alejandría, dice. El ángulo apenas se modifica para tomar una mano pequeñita anotando la palabra en la grilla de un crucigrama. La que escribe es una nena y cuando termina mira a la señora a los ojos y se despide antes de salir del cuarto hacia un pasillo. La nena entra en una, dos habitaciones más donde hay otras dos viejitas, de ambas se despide. Adiós… adiós… dice y vuelve a salir al pasillo justo cuando un hombre saca una mesa de la siguiente habitación. No es una coincidencia: basta con esa sincronía para entender que no hay una próxima viejita de la cual despedirse. En su lugar, una mujer joven vacía los estantes y acomoda su contenido dentro de cajas. “Mamá, ¿puedo quedarme con su bastón?”, pregunta la nena y la mujer le dice que sí. Recién ahí la cámara interrumpe su deriva, hasta ahora imperceptible, para permitir que la mujer joven entre al plano de espaldas y se siente sobre un taburete frente a la ventana, mientras un travelling se aleja de ella y aparece el título de la película.

Petite Maman (Pequeña mamá) es el cuarto trabajo de Céline Sciamma y ese virtuosismo exhibido casi con pudor, que aquí consigue expresar el vació que provoca una ausencia en solo dos planos (uno de ellos un plano secuencia de un minuto cuarenta segundos), es su rasgo más distintivo. Con esa misma y expresiva sencillez, sin necesidad del monumental despliegue neorromántico de su película anterior, Retrato de una mujer en llamas (2019), la cineasta francesa atraviesa un vasto territorio emocional sin temor a recurrir a inesperados elementos fantásticos, ideales para contar la historia de un duelo desde la perspectiva de una nena de ocho años. Ella es Nelly y la que acaba de morir es su abuela materna. Aunque es evidente que se trataba de una mujer mayor, su muerte ocurrió de forma inesperada, dejando a su hija Marion y sobre todo a Nelly sin la posibilidad de despedirse como hubieran deseado. El regreso por última vez a la casa materna para desocuparla las pondrá a ambas frente al pasado. Para Marion representará un salto doloroso sobre el abismo de la memoria. Para Nelly, en cambio, abrirá un mundo por descubrir: el de la infancia de su propia mamá

Pero Nelly es más que la protagonista de Petite Maman: es también el vehículo que Sciamma utiliza para establecer el tono de la película. Será su mirada infantil la que marcará la lógica de un relato en el que la realidad se llenará de dobleces que la ayudarán a aceptar la idea de una pérdida irreparable. A través de detalles, la directora convertirá la casa de la abuela muerta en un nodo en el que las capas de tiempo irán convergiendo. Un rectángulo del empapelado original, que aparece intacto al correr una alacena, se convertirá en el primer portal que se abrirá hacia el pasado. Una puerta que, como todas las de la casa, será para Nelly objeto de curiosidad, pero que al mismo tiempo hará que para Marion el proceso se vuelva insoportable. Tanto que se verá obligada a abandonar la tarea, dejando a Nelly sola con su padre. Situación que, dadas las circunstancias, la pequeña no podrá evitar vivir también como una pérdida propia.

Algunos de los objetos que la niña irá encontrando en la casa se convertirán en modestos talismanes. A través de ellos entrará en contacto con un plano que le permitirá vincularse con su mamá en pie de igualdad. Es aquí donde la fantasía se vuelve una instancia sanadora, que Nelly aprovecha con lúcida inocencia y que la cineasta francesa alimenta con una precisión tan simple como poética. Con materiales como la ternura, la gracia y el asombro, la directora teje una estructura sólida y engañosamente simple, cuya mayor virtud es su capacidad para establecer una conexión emotiva muy fuerte con el espectador. Por esa vía, Sciamma le da forma a un relato sin fisuras, en el que el cine también funciona como un talismán efímero pero capaz de transmitir una felicidad tan duradera, que es muy difícil salir de la sala sin sentir la necesidad imperiosa de contagiársela a todo el mundo. En este caso, sin barbijos que lo impidan. 

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Pägina/12.

jueves, 3 de junio de 2021

CINE - "Un amor memorable" (Supernova), de Harry Macqueen: El placer de llorar un rato

“Ya no soy la persona de la que se enamoró. Solo tengo el mismo aspecto”, le dice Tusker a su cuñada en un intento por ilustrar el momento difícil que atraviesan con su pareja. Desde el sofá, el espectador puede preguntarse: “¿y quién no?”. Incluso se podría citar a Heráclito y su célebre afirmación según la cual ningún hombre se baña dos veces en el mismo río, o impostar la inconfundible voz de la Negra para recordar que “cambia, todo cambia”. Sin embargo, el caso de Tusker es sensiblemente distinto. No se trata de esos cambios progresivos que el paso del tiempo va acumulando en forma de arrugas sobre la piel o de imprevistas variaciones en el carácter. Tusker está enfermo y pronto no estará en condiciones de reconocer su propia imagen en un espejo y mucho menos la de Sam, su pareja. Sí: Un amor memorable es otro drama que toma como eje algún tipo de demencia senil, que a esta altura es todo un género en sí mismo.

Pero a diferencia de otras de su tipo –como por ejemplo El padre (Florian Zeller, 2020), por la que Anthony Hopkins acaba de ganar su segundo Oscar como Mejor Actor—, Un amor memorable prescinde de golpes de efecto. Acá la enfermedad no aparece de forma sorpresiva para arruinar un amor idílico; tampoco hay un deterioro súbito que convierte al protagonista en un remedo de sí mismo a la vista del público; ni mucho menos una de esas actuaciones orladas con los tics de la enajenación que normalmente conducen a (¡oh, oh…!) ganar un Oscar. En esta película todo ese morbo queda fuera de campo gracias a un recorte que toma al relato después del diagnóstico y antes de que la enfermedad llegue a manifestarse en toda su amarga expresión.

Por el contrario, este segundo trabajo como director del actor británico Harry Macqueen es sobrio, preciso y, sobre todo, emotivo por su fondo y no por su forma. Y en eso tienen mucho que ver los trabajos modestamente soberbios de la pareja protagónica, Colin Firth y Stanley Tucci. Ambos son capaces de llevar a sus personajes de paseo por un amplio arco emocional con genuina sensibilidad y sin hacer sonar las alarmas del exceso. Un amor memorable es, ante todo, una película que se sostiene en el oficio de sus actores para transitar con simplicidad por esos paisajes anímicos, sin convertirse nunca ni en caricaturas ni en marionetas. Por supuesto que la película no puede evitar ser atravesada por el espíritu de la tragedia, pero Macqueen se encarga de mantener un tono siempre moderado, sin montar un show alrededor del sufrimiento y el dolor.

Tusker y Sam deciden encarar esta etapa de sus vidas haciendo un viaje en casa rodante. Uno que los llevará por distintos lugares de la Gran Bretaña profunda que se han convertido en hitos del vínculo que los une. La apropiación del molde de la road movie no es gratuita. En las escenas iniciales ese recorrido parece funcionar como negación, como un intento desesperado de la pareja por detener el tiempo y encapsular la felicidad en un presente continuo. Pero de a poco se irá transformando en un viaje de ida hacia la aceptación de la pérdida. Un camino que representa cosas distintas para cada protagonista, aunque en ambos casos se trata de transitar un duelo. El de la pérdida de sí mismo en el caso de Tusker; la del amor de su vida en el de Sam. 

Pero hay otro elemento que se destaca en la forma en que Macqueen expone la historia que eligió contar. Porque aunque los protagonistas son dos hombres, el relato nunca pone el acento en ese detalle. Incluso se los podría reemplazar por personas de cualquier género y nada cambiaría en términos dramáticos. En Un amor memorable el amor gay ya no necesita volver a decir su nombre, sino que se lo da por bien conocido con saludable naturalidad. Un gesto de gran peso simbólico, pero realizado sin llamar la atención, sin que se note el enorme y delicado trabajo que implica.

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Pägina/12.

viernes, 21 de mayo de 2021

CINE - "El ejército de los muertos" (Army of the Dead), de Zach Snyder: Demasiado solemnes para ser zombis

La carrera de Zack Snyder en el cine empezó en 2004 con la remake de El amanecer de los muertos, segunda película que George Romero hizo en 1978 con los zombis que él mismo había creado diez años antes en La noche de los muertos vivos. Después de eso, Snyder se convirtió en un especialista en adaptar a la pantalla grande algunos clásicos de la historieta y en la mente principal detrás del universo cinematográfico de DC Comics, la casa creadora de una galaxia de héroes como Batman, Superman o la Mujer Maravilla. 17 años después de su debut, Snyder regresa al universo zombi con su último trabajo, cuyo título, El ejército de los muertos, vuelve a invocar el espíritu de la emblemática saga romeriana.

La película incluye varios de los elementos básicos que sostienen el trabajo del maestro del horror y que se convirtieron en pilares del género. Está la epidemia zombi de rigor, hay un estado desbordado que actúa con torpeza en el manejo de la crisis y, claro, un grupo de personas que debe atravesar el territorio infectado. Lo que distingue a El ejército de los muertos es que la invasión zombi se produce en la ciudad de Las Vegas, la cual es amurallada con pilas de contenedores para aislar el brote. Los sobrevivientes son ubicados en campamentos de refugiados que remiten a aquellos en los que, en el mundo real, se encierra a los inmigrantes ilegales en las distintas fronteras que separan a los países ricos del subdesarrollo. Y los protagonistas son un grupo de mercenarios contratados para entrar en la zona de desastre, con el objetivo para robar el contenido de la caja fuerte de uno de los hoteles casinos de la ciudad del pecado en ruinas. 

La novedad es que acá existen castas zombis. La más baja es ocupada por el clásico exponente romeriano, lento, sin conciencia y solo movido por su propia pulsión famélica. Además hay una categoría superior, capaces no solo de desplazarse a toda marcha o de pelear con la destreza de un luchador de MMA, sino de realizar movimientos colectivos que dan cuenta de cierta conciencia sino de clase, al menos de grupo. Esas características complejizan la misión del grupo protagónico, que además deberán trabajar contra reloj, ya que la mejor solución que le encontró el gobierno al problema zombi es tirar una bomba atómica sobre Las Vegas y listo. 

Pero si las coincidencias son varias, las diferencias entre esta película y las de Romero son más. Porque Snyder se queda en la superficie del género, volviendo a tropezar con el deleite procrastinador que parece producirle el uso de la cámara lenta, creyendo que ralentizar la acción potencia el drama cuando no hace más que retrasarlo. La acumulación de demoras no solo estira la película sin necesidad, sino que tampoco sirve para generar un verdadero clima de suspenso. Por no mencionar el gesto absolutamente vacuo de incorporar en la trama a tigres y caballos zombis, que apenas son un impulso infantil sin trascendencia real en la acción. Si al menos hubiera algún rastro de humor en todo eso la cosa sería distinta. Pero Snyder está acostumbrado a tomarse todo demasiado en serio y acá tampoco puede evitar ese lastre de la solemnidad.

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

jueves, 25 de marzo de 2021

CINE - "Un amor extraordinario" (Ordinary Love), de : Convivir con el dolor

Historia de superación, travesía de aprendizaje, drama médico-lacrimógeno, romance en la tercera edad. Todas estas películas caben dentro de Un amor extraordinario y queda espacio para un poco más. Porque a pesar de su temática no exenta del elemento trágico, este film dirigido por los británicos Glenn Leyburn y Lisa Barros D’Sa se permite también momentos de ternura y hasta de cierto humor. Aunque la enumeración puede hacer pensar que la cosa encara para el lado del pastiche, lo cierto es que los directores logran manejar con oficio esta larga lista de ingredientes. Y así, sin ser una gran película, Un amor extraordinario puede resultar una alternativa posible para un público adulto dispuesto a dejarse conmover. Es decir: una rara avis dentro de la limitada oferta del cine en salas, que hasta ahora solo parece interesarse por seducir al público joven y adolescente.

El tono y el tema general de Un amor extraordinario quedan bien planteados en el primer cuarto del relato. Joan y Tom son un matrimonio que transita sus primeros pasos dentro de la tercera edad. Ellos son los protagonistas excluyentes de esta historia y la película los presenta activos, joviales y cariñosos, compartiendo primero una caminata saludable y luego un agradable momento de intimidad, en el que el deseo se ha convertido en un intercambio juguetón más dialéctico y humorístico que físico o lúbrico. Pero ahí mismo, cuando se ducha, ella descubre unos bultos sospechosos cerca de las axilas y no hace falta nada más para que todo el mundo sospeche hacia donde se dirigirá la película a partir de ahí.

Un amor extraordinario (adaptación local que traiciona el sentido del título original, Ordinary Love) intenta ser algo más que otro drama cancerígeno, evitando con prudencia los golpes bajos y tratando de concentrarse más en la forma en que la enfermedad afecta la intimidad de la pareja que en el desarrollo de la enfermedad. Se podría decir que en esa búsqueda triunfo y fracaso conviven en relativo equilibrio. Porque el film logra sus mejores momentos cuando se trata de registrar los cambios que operan en la vida cotidiana de Joan y Tom, apoyada en el talento de Leslie Manville (actriz fetiche de Mike Leigh) y Liam Neeson (bien lejos del héroe de acción que el irlandés explotó en los últimos 15 años). Ahí los directores consiguen la sutil transformación de los personajes a medida que la enfermedad se desarrolla como una presencia física, haciendo que la pareja termine conformando un simbólico ménage à trois. A pesar de eso, Un amor extraordinario no puede evitar ir convirtiéndose también en un catálogo de estudios, procedimientos e intervenciones quirúrgicas. Es cierto que todo eso forma parte del drama de Joan y Tom, pero por ese camino la película se termina pareciendo más a la publicidad de una clínica privada que al amoroso drama romántico que muchas veces logra ser.

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12

domingo, 13 de septiembre de 2020

LIBROS - "Manual de Supervivencia para el Fin del Mundo", de Iván Moiseeff, Lorena Iglesias y Esteban Castromán: Guía para nuevas normalidades

En tiempo de pandemia la cosa se puso más maniquea que de costumbre, haciendo que toda circunstancia sea evaluada en términos de blanco o negro, sin espacio para grises. Ese panorama, en el que los pro y los anti se sacan chispas (dialécticas o literales), podría resumirse torciendo un poco el trágico aforismo hamletiano: ¿sobrevivir o no sobrevivir? A eso parece haberse reducido toda la cuestión. Cuarentena, barbijos, máscaras protectoras, distancia y aislamiento social son conceptos que hasta hace unos meses solo parecían tener sentido en los marcos de la literatura o el cine, vinculados a géneros como la ciencia ficción distópica o el drama de catástrofes. Covid-19 mediante, todos forman parte del glosario básico que en la actualidad se impone en cada conversación. Sin embargo, casi todo el mundo (incluidos los gobiernos y los organismos de salud) se enfrenta absolutamente virgen a este nuevo paisaje social, obligado por las circunstancias a aprender sobre la marcha con el viejo sistema de la prueba y el error como única herramienta. 

¡Qué útil sería contar en un momento así con un manual, en cuyas páginas se explicara en breves pasos cuál es la mejor forma de enfrentar los desafíos de esta versión mínima del apocalipsis! Bueno, algo así es lo que acaban de publicar Iván Moiseeff, Lorena Iglesias y Esteban Castromán. Bajo el título de Manual de supervivencia para el Fin del Mundo (Asunto Impreso), este volumen se propone orientar al lector ante los inéditos problemas que deberá enfrentar cuando una calamidad global derribe las convenciones sociales y cada quien deba valerse por las suyas. 

Claro que esta guía práctica no se limita a imaginar un contexto de tragedia moderada, como el actual, sino que lleva hasta el non plus ultra las hipótesis de aniquilación. Cataclismos nucleares, sociedades hipercontroladas, desastres naturales o guerras bacteriológicas forman parte de los escenarios previstos. Pero también invasiones extraterrestres, una plaga zombi o la rebelión de las máquinas: porque si de sobrevivir se trata no hay que dejar ninguna posibilidad sin proyectar.

Queda claro que Manual de Supervivencia es un libro satírico que, con el humor negro como bandera, se solaza en hallar soluciones reales incluso para problemas que no lo son. Dividido en 36 breves capítulos, la guía de Moiseeff, Iglesias y Castroman tanto le enseña al lector/usuario cuestiones básicas —aprovechar los cuerpos celestes para orientarse en tiempo y espacio, obtener agua en momentos de escasez o construir un refugio— como otras de mayor complejidad: sobrevivir a una explosión atómica, tratar con fuerzas hostiles o engañar a un software de reconocimiento facial. Y, claro, no rehúye la posibilidad de tener que enfrentarse cuerpo a cuerpo con un muerto vivo, huir de una cacería humana o comunicarse con inteligencias alienígenas. 

En esa dualidad, que le permite moverse entre lo real y lo irreal, reside la gracia del Manual de Supervivencia. Con un plus: cada una de las situaciones planteadas en el libro, incluso las más improbables, encierran en sí mismas auténticos dilemas morales que pondrán al lector en más de una disyuntiva. Es por eso que su contenido admite ser abordado incluso desde ópticas opuestas y ser al mismo tiempo un libro de ficción o uno de autoayuda, un tratado crítico de ética o el libro de cabecera del buen conspiranoico. Tan amplia puede ser su interpretación, que incluso puede ser usado para defender o para atacar a la actual cuarentena. Todo depende de la capacidad del lector para jugar con los reflejos entre el fondo y la forma, o para determinar dónde termina la realidad y empieza la ironía. En todo caso, se trata de una buena prueba para ver si somos capaces de mirar con un poco de humor (negro) la difícil situación que nos toca. 

Artículo publicado originalmente en la sección Cultura de Tiempo Argentino.

sábado, 8 de agosto de 2020

CINE - Covid-19 y la crisis del sector audiovisual: La pandemia del cine

La crisis desatada por la pandemia de Covid-19 resultó un mazazo para una industria como la audiovisual, que ya venía golpeada por cuatro años en los que la política económica estuvo más preocupada por favorecer al mundo de las finanzas que por prestar atención a los sectores productivos. La combinación de ambas realidades, alineadas en orden cronológico, sumió a la actividad en una parálisis casi total en todas sus áreas, de lo artístico a lo comercial, pasando por las distintas instancias que involucran la producción de cine y televisión. Hoy en la Argentina no se están rodando ni series ni películas en ninguno de sus formatos o géneros.

Este panorama replica lo que ocurre a escala global. Hasta los grandes estudios de Hollywood, dueños de la porción más grande del mercado audiovisual, suspendieron sus actividades de forma total. El avance de la pandemia obligó a poner en pausa los rodajes de tanques como Avatar, The Batman o Misión Imposible 7 y las nuevas entregas de las sagas Jurassic World y Matrix. Idéntica situación se vivió en el terreno de la exhibición, ya que casi no existen países en los que las salas de cine hayan permanecido abiertas y los títulos que debían disputarse la taquilla 2020 permanecen sin fecha de estreno confirmada. En esa situación están la última de James Bond, Rápido y Furioso 9 o las nuevas películas de Mujer Maravilla, Cazafantasmas y Top Gun.

Recién a mediados de junio el Departamento de Salud de California estableció un protocolo para rodajes mientras dure la crisis sanitaria. Incluye, entre otras cosas, el uso obligatorio de tapabocas, la reducción al mínimo de los equipos de trabajo y controles permanentes de temperatura a los empleados. No será sencillo volver a filmar en estas condiciones y para poder ver películas en una sala de cine parece faltar una eternidad (aunque en algunos países ya se comenzaron a probar variantes).

EN LA ARGENTINA

En el terreno local, el triunfo de Alberto Fernández en octubre de 2019 le había devuelto algo de esperanza al sector audiovisual, uno de los que más resistencia opuso al gobierno de Mauricio Macri. Es que la gestión anterior mantuvo una relación tirante con las industrias culturales y puso un especial interés en manejar la caja del Instituto del Cine (Incaa), que llegó a 2020 con un gran déficit de presupuesto. Su nuevo presidente, el cineasta Luis Puenzo, no tuvo tiempo ni para terminar de estudiar cuál era la situación en el organismo que ya la pandemia lo obligó a manejarse en una realidad inédita, que derivó en la cancelación de todas las actividades a partir de la tercera semana de marzo o la suspensión de actividades masivas, como la edición 2020 del Festival Internacional de Cine independiente de Buenos Aires (BAFICI).

Con los rodajes suspendidos, los estrenos cancelados y las salas cerradas, las distintas organizaciones que nuclean a la comunidad audiovisual (directores, técnicos, actores y productores) le reclamaron al Incaa medidas paliativas, tendientes a amortiguar el impacto del duro panorama que ya se avizoraba al comienzo de la cuarentena. La primera reacción de su presidente fue la de desairar un pedido realizado por las diferentes cámaras de exhibidores, que nuclean a las empresas extranjeras dueñas de los grandes complejos multisala instalados en los centros comerciales. Estas le reclamaban al Instituto una serie de exenciones y subsidios que les permitieran paliar las pérdidas causadas por la suspensión de actividades masivas. Puenzo rechazó esas pretensiones, y les recordó que se trata de “empresas que rinden sus utilidades a corporaciones extranjeras, que suelen considerar a las regulaciones culturales como una interferencia en sus negocios”, pero que ahora “reclaman que el Estado les subsidie el alquiler en los shoppings”.

En cambio, el Incaa fue más receptivo con los eslabones locales de la cadena de producción, estableciendo una serie de políticas (exenciones, subsidios, postergación de cobros o adelanto de pagos) con las que se buscó colaborar con la economía de los perjudicados. Incluso se avanzó en el mal llamado “Impuesto Netflix”, para que las plataformas de streaming comiencen a aportar al Fondo de Fomento un porcentaje de lo que producen en el país. Lejos de ser una medida oportunista, esa alícuota sería similar a la que ya pagan las salas de cine o los canales de televisión por exhibir contenido audiovisual. Lo que se busca no es otra cosa que adecuar al mercado actual lo establecido por la Ley del Cine en 1994.

LA ERA STREAMING


Estas plataformas han sido las grandes ganadoras en tiempos de Covid-19: con la gente obligada a permanecer en casa, el consumo de sus contenidos se volvió la actividad excluyente para llenar los huecos del ocio. El caso de Netflix es paradigmático: la compañía anunció en abril que había duplicado la cantidad de nuevos suscriptores prevista para el primer trimestre de 2020, sumando 16 millones de clientes. La situación es similar en otras empresas del rubro. Para esa misma época Cinear Play, la plataforma de contenidos del Incaa, también informó que había duplicado su cantidad de suscriptores (50 mil incorporaciones). Otras plataformas, como Qubit, Mubi, Prime Video, Apple+, Google Play, YouTube o Movistar+, también se vieron beneficiadas por el cierre de las salas de cine y el confinamiento general.

En el terreno de la producción hubo apenas un puñado de iniciativas realizadas sobre todo gracias al impulso personal de los artistas involucrados. Se trata de creaciones corales, integradas por cortos dirigidos por distintos cineastas y realizados bajo las condiciones que impuso la pandemia. En el marco internacional se puede mencionar la antología Hecho en casa, producida para Netflix por el chileno Pablo Larraín, de la que participaron 17 directores de todo el mundo, entre los que se destacan Naomi Kawase, Sebastián Lelio, Nadine Labaki, Ladj Ly y Paolo Sorrentino.

En la Argentina se estrenaron al menos dos películas con este formato. La primera de ellas fue Las fronteras del cuerpo, integrada por quince microrrelatos filmados desde el encierro en diferentes partes del país, por directores como Nicolás Alonso, Andrés Habbeger, Silvia Di Florio, Nicolás Herzog, Paulo Pécora, Mariana Russo y Melina Terribili, entre otros. La última, titulada Murciélagos, contó con el apoyo de Amnistía Internacional y la participación de ocho cineastas (Paula Hernández, Hernán Gerschuny, Baltazar Tokman, Tamae Garateguy, Daniel Rosenfeld, Connie Martín, Azul Lombardía, más la dupla Diego Fried/Martin Neuburger) y un elenco que incluyó a Oscar Martínez, Luis Ziembrowski, Carlos Belloso y Moro Anghileri, entre otros.

viernes, 3 de julio de 2020

CINE - "Hecho en casa" (Homemade), de varios directores: Un ojo de mosca global

Las cuarentenas que los estados han implementado para reducir el impacto de la pandemia de covid-19 ha afectado a la industria audiovisual en todos sus niveles. Para intentar hacerle frente a la situación han surgido distintas iniciativas que, impulsadas por los propios creadores, se las ingeniaron para ponerle play a la forzosa pausa impuesta por la enfermedad y consiguieron convertirse en películas. Tres de ellas se estrenaron esta semana a través de distintas plataformas: la argentina Murcielagos (amnistia.org.ar/autocine), la rumana 9 historias de amor y odio en aislamiento (cineartelumiere.com.ar) y la coproducción Hecho en casa, que a partir de esta semana se incorporó al catálogo de Netflix.
Las tres al formato de antologías de cortos reunidos por afinidad temática. A diferencia del film rumano, dirigido por Dan Chisu, pero igual que la producción argentina, Hecho en casa no solo aglutina una cantidad de historias breves (17), sino que convocó a igual cantidad de directores del mundo, todos con un prestigio bien ganado dentro del universo del cine, para abordar el asunto de forma global. Aunque de manera predecible el resultado final es desparejo, todos los cortos presentan puntos de vista reveladores de distintas situaciones o emociones vividas durante el forzoso encierro colectivo. Ese detalle convierte a Hecho en casa en una suerte de ojo de mosca, capaz de mirar un único objeto (la vida en cuarentena), pero de obtener 17 impresiones diferentes del mismo.
La idea original es del chileno Pablo Larraín, uno de los cineastas sudamericanos con mayor ascendiente internacional. Él es también el director del único corto planteado abiertamente en términos de comedia, poniendo en escena la necesidad de contacto (humano, físico, emotivo y hasta sexual) que la pandemia puso en evidencia. En él, un anciano se comunica desde un geriátrico por video llamada con una antigua novia para decirle que nunca dejó de amarla. El chileno Jaime Vadell está excelente en el rol de seductor chanta y Mercedes Morán vuelve a demostrar sus kilates como actriz y una exuberante capacidad y calidad de puteadora.
Otros optan por retratar a sus familias, obligadas a permanecer juntas y encerradas. Entre ellos están Natalia Beristain y Nadine Labaki, quienes filman a sus hijas pequeñas mientras juegan (el de la mexicana resulta tierno; el de la libanesa, básico y pasado de rosca). En esa línea el chino Johnny Ma le escribe una carta a su madre desde el confinamiento con su familia mexicana y aprovecha para compartir con el espectador la receta materna para preparar dumplings. Y la keniata Gurinder Chadha celebra la posibilidad de poder pasar más tiempo en casa con sus hijos.
Otros abordan los efectos del encierro y la soledad, poniendo en escena los estados alterados: la actriz Kristen Stewart retrata la angustia y el cansancio que puede producir el no hacer nada, y el alemán Sebastián Schipper se desdobla con gracia en varios “yo”. Maggie Gyllenhaal imagina una historia de ciencia ficción en la que el virus afecta la distancia entre la Tierra y la Luna, interpretada por su marido, el actor Peter Sarsgaard. Y el italiano Paolo Sorrentino improvisa un diálogo íntimo entre el argentino y la británica más famosos del orbe: el papa Francisco y la reina Isabel.
También están los que se hacen preguntas, como el maliense Ladj Ly, que retoma un personaje de su reciente film Los miserables para mostrar con un drone la cuarentena en un barrio de inmigrantes de París y cierra con un interrogante: “Esta es una época dura. ¿Pero para quién?” También se hace una pregunta el escocés David Mackenzie que, tras seguir a su hija en algunas actividades habilitadas en Glasgow, la extiende al espectador: “¿Qué es lo esencial?” Elegantemente político, el chileno Sebastián Lelio crea un musical consciente de lo que significa estar aislado para quien tiene privilegios de clase y cierra con el canto colectivo de los indignados de su país: “¡Oh, Chile despertó. Despertó, despertó, Chile despertó!”  

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

domingo, 12 de abril de 2020

DISCOS - Canciones del rock nacional que se entienden mejor en cuarentena

Como aquel personaje de Peter Capussoto para quien todos los temas hablaban de faso, acá una lista de títulos emblemáticos que abordan el encierro, reinterpretados desde el aislamiento.

El mundo se ha vuelto monotemático, un círculo vicioso que empieza y termina siempre en la misma palabra: coronavirus. Todos los canales, las radios y los diarios (incluido este) no hablan de otra cosa, como si ya no importara nada más y el resto de los temas se hubieran convertido en superfluos en menos de lo que contagia un virus. Artículos, entrevistas, memes, videollamadas: todo sobre el coronavirus. Pero no será desde esta página que se tire la primera piedra. Después de todo acá también tenemos lista nuestra propia nota sobre… algo que tenga que ver con el boom del coronavirus. Por ejemplo: canciones de rock nacional que hablen de la experiencia del encierro y puedan servir como espejos, en las que cada uno pueda reconocer el propio hastío ante el confinamiento que todos los ciudadanos están obligados a respetar.
En el ejercicio de encontrar canciones que hablen del encierro, el hombre de los medios pasa por varias etapas. La primera es la desesperanza: no son muchos los títulos que vienen a la mente una vez planteado el eje temático. Apenas algunos versos sueltos, a los que el cronista se aferra como náufrago a La balsa de Litto y Tanguito. Después de todo, aquella canción hablaba de un tipo que estaba “solo y triste acá en este mundo abandonado”, pero invadido por la fantasía de viajar. Por desgracia para él, también está claro que no puede irse caminando (seguramente porque no cuenta con un permiso de circulación) y entonces decide juntar madera para construir una balsa. En ella se irá a navegar solo. Por suerte, no como aquele inconsciente que se subió al Buquebús y contagió a todo el mundo.
Lo anterior nos lleva a la segunda etapa: la pansignificación. Libre de la prisión de los significantes rígidos, el periodista ahora se siente como aquel personaje de Peter Capusotto para quien todas las canciones hablaban de faso, y cree encontrar inequívocas referencias al encierro y al coronavirus en cualquier lado. Fíjense sino en el caso de Helenita, la chica que se cayó en un pozo ciego por caminar por la calle con su novio en lugar de respetar la cuarentena. O el de Pierre, el vitricida, un gordo que se rajó rompiendo el vidrio y ahora anda tosiéndole a la gente y cagándose de risa por ahí, seguramente sin respetar ningún tipo de distanciamiento social. La canción de los Redondos nunca aclara si el gordo Pierre se tapa la boca con el pliegue del codo cada vez que tose.
Así se llega a una etapa final de equilibrio, en la que el reportero por fin encuentra algunas canciones en donde la mención a distintos tipos de encierro es más clara. Como en Ana no duerme, en la que Spinetta y sus compañeros de Almendra cuentan la historia de una joven insomne que, encerrada en su habitación, mira las luces nocturnas de la ciudad mientras fantasea con lo que ocurrirá al llegar el día. La amplitud de la poesía spinettiana permite imaginar que tal vez ese encierro esté vinculado con algún estado de locura. Posibilidad que se vuelve explícita en la canción En el hospicio, escrita por Pastoral, en donde una persona internada en un manicomio añora la posibilidad de ir más allá de las paredes que lo encierran. Una prisión que también es la de un lenguaje atornillado a lo concreto, en el que al protagonista se le niega hasta la libertad de la metáfora, tal como lo expresan aquellos versos en el los que “el perro es perro y nada más”.
De otro tipo de encierro habla Fito Páez en Sofi fue una nena de papá, en la que una joven está presa, tal vez por haber asesinado a un padre abusador. La letra describe la vida carcelaria e incluye algunos flashbacks que dejan entrever los crímenes del pasado. Y opone el encierro físico de la cárcel a un encierro aún peor: aquel que la mantenía encadenada a la violencia del deseo ajeno.
El caso de Charly García es excepcional, porque su cancionero parece abarcar todos los temas. En especial el del encierro, al que abordó en algunas de sus canciones más famosas, como Estoy verde (no me dejan salir), que casi podría ser un himno en tiempos de aislamiento social. Y aunque el encierro del que habla su estribillo parece ser sobre todo emocional, también expresa la opresión de estar obligado a permanecer en un lugar que se desea abandonar. Lo mismo puede decirse de Yendo de la cama al living, título que hoy por hoy resume con precisión las actividades diarias de 40 millones de argentinos.
Pero no hay obligación de quedarse con esta visión de la rutina como prisión. Tal vez por eso, y ante la certeza de que la cuarentena durará más de lo esperado, lo mejor sea recurrir a los versos finales que Gustavo Cerati escribió en Té para tres. Ahí nos recuerda que, sobre todo en momentos de angustia, “no hay nada mejor que casa”. 

Artículo publicado originalmente en la sección Cultura de Tiempo Argentino.

domingo, 5 de abril de 2020

DISCOS - Tapas de álbumes clásicos para ilustrar el concepto de distancia social

Es cierto que la pandemia Covid-19 ha servido para certificar las miserias de algunos personajes, cuya peligrosidad terminó de quedar expuesta. Los casos de los tristemente caricaturescos Jair Bolsonaro y Donald Trump son muy ilustrativos. Pero si algo ha sido reafirmado es que las situaciones extremas también son capaces de estimular sentimientos y actitudes más nobles, como la solidaridad o la empatía. Y en el caso de los artistas, la creatividad. Es el caso de dos diseñadores, el español Paco Conde y el brasileño Beto Fernández, quienes desde la agencia Activista LA encontraron en el humor la herramienta para dar un mensaje positivo. Se trata del proyecto Six Feet Covers, una expresión que podría traducirse como Tapas o Portadas de los dos metros, en referencia a la distancia que las personas deben mantener entre sí en los espacios públicos, una de las reglas para evitar la transmisión de la enfermedad.
El mismo consiste en una serie de tapas de discos emblemáticos de rock y pop, pero intervenidas a partir del concepto del distanciamiento social. El mejor ejemplo es la tapa de Abbey Road, el famoso disco de los Beatles. Ahí se ve a los cuatro miembros de la banda cruzando en fila por la senda peatonal de la calle que da nombre al álbum, separados entre sí por apenas medio metro, espacio hoy considerado de riesgo. Lo que Conde y Fernández hicieron es recortar digitalmente a los músicos para colocarlos a una distancia segura.
La gracia aparece al sacar a cada tapa del contexto original en el que fueron diseñadas, para releerlas desde la perspectiva de un presente en el que el contacto humano en espacios públicos se ha convertido en un riesgo. Por ese camino llegan incluso hasta el absurdo. Así ocurre con la portada del disco Straight Outta Compton, editado a finales de los ’80 por la agrupación de hip-hop N.W.A., una de las más políticas del género en esa época. A través de un plano contrapicado, se ve a sus miembros reunidos en un círculo, mientras uno de ellos apunta con un arma a la cámara. En la imagen, la banda tiene un edificio a sus espaldas, cuyas ventanas ahora los diseñadores aprovecharon para hacer que los músicos se asomen, bien lejos unos de otros.
Desde su agencia Activista, donde han trabajado para clientes como la cadena de comida rápida Burger King o la marca de vodka Absolut, Conde y Fernández quisieron hacer su aporte en materia de comunicación. La inquietud surgió cuando notaron que en la cola del supermercado la gente no respetaba el pedido de distanciamiento social. "Pensamos que sería útil y fácil de entender para todos si usábamos algo de la cultura pop, y finalmente decidimos que las portadas de los discos serían una solución visual simple", afirmaron. Y tienen razón.
La serie incluye tapas de discos de Ramones, Rolling Stones, The Clash, Run DMC, Kiss, Beach Boys, Kraftwerk, Pearl Jam, Queen, Pet Shop Boys, U2, Oasis, Green Day, AC DC, Blondie, Fleetwood Mac o Duran Duran, entre otros. Todas pueden verse junto a los originales ACÁ.  .

Artículo publicado originalmente en la sección Cultura de Tiempo Argentino.

jueves, 2 de abril de 2020

CINE - "Perturbada" (Unsane), de Steven Soderbergh: Paranoia en un sistema perverso

En los últimos meses el nombre del prolífico cineasta Steven Soderbergh se volvió infrecuentemente popular en todo el mundo, aunque no se debió al estreno de un nuevo trabajo. Ocurre que a partir del estado de alerta sanitaria global declarado tras la expansión del coronavirus, su película Contagio (2011) se volvió profética en muchos sentidos y, al mismo tiempo, casi un manual de buenas prácticas frente a la pandemia. Salvo los detalles derivados de la letalidad del virus ficticio Mev-1, mucho más contagioso y mortal que su pariente real Cov-2, el resto de la historia –incluido el origen de la enfermedad en los mercados de la China profunda, las medidas sanitarias de aislamiento, el distanciamiento social, las precauciones que las personas deben tener para evitar propagarla y hasta las Fake News— parecen un retrato del mundo en tiempo presente. La realidad hizo que Contagio, que hasta hace tres meses podía ser vista como un relato paranoico, se convirtiera en la mirada lúcida de alguien que supo interpretar y proyectar las experiencias que dejaron brotes previos, como el SARS o la Gripe A. La palabra paranoia vuelve a ser oportuna para hablar sobre Perturbada (Unsane), una de las últimas películas de Soderbergh, recién estrenada a través de la plataforma de streaming Amazon Prime Video, sin haber pasado por las salas argentinas.
Presentada en la edición 2018 del Festival de Cine de Berlín, Perturbada cuenta la historia de Sawyer Valentini, una joven adicta al trabajo con una evidente dificultad para vincularse con los hombres, derivada de una situación de acoso vivida algunos años antes. Abrumada por su trauma, la chica, recurre a un centro de salud mental para consultar a una profesional. Ahí acaba firmando un formulario que le presentan como mera rutina administrativa, pero que resulta ser su consentimiento para permanecer 24 horas internada. Todo se complica cuando ella reconoce a su acosador entre los empleados de la clínica y tiene un violento ataque de histeria, dándole a los médicos una excusa para extender su internación por siete días más.
La película tiene al menos tres puntos de abordaje que la vuelven interesante. En primer lugar el de la mera ficción, que narra esa historia en la que la realidad se confunde con el punto de vista subjetivo, haciendo que sea difícil determinar si los hechos que se relatan tienen lugar en el plano real o solo dentro de la cabeza de Sawyer. En este punto Perturbada vuelve a poner en evidencia la capacidad de Soderbergh para percibir y poner en escena el espíritu de una época, filmando la historia de una mujer acosada que es tratada como una loca, en el preciso momento en el que explotaba la bomba del caso Harvey Weinstein. Pero además puede ser vista como el calvario de un individuo ante un sistema de salud perverso, más preocupado por el aspecto mercantil que por lo humano. Es desde ahí que también se lo puede pensar como un film que aprovecha la ficción para denunciar un estado de injusticia que tiene lugar en el mundo real. Un elemento que tampoco es ajeno al cine de Soderbergh, como lo prueban otros de sus trabajos, entre ellos la oscarizada Erin Brokovich (2000) o Efectos colaterales (2013), en la que entrecruza los intereses de la industria farmacéutica con el mundo de las finanzas, en otra historia paranoica con mucho en común con Perturbada.
Un detalle que hace de esta una película única es el hecho de haber sido filmada de manera íntegra con las cámaras de los iPhone 7 Plus. Soderbergh aprovecha los lentes angulares de estos teléfonos para crear una proximidad física invasiva con los personajes, generando a partir de eso una atmósfera asfixiante e irreal, muy oportuna para acentuar esa sensación de encierro que por momentos llega hasta la frontera de la claustrofobia. La propuesta estética se completa con una paleta cromática saturada que termina de convertir a la película en una experiencia sensorial infrecuente, tanto por tensa como por intensa. Se trata además del primer rol protagónico de Claire Foy en el cine después de la notoriedad que le diera interpretar a la reina Isabel II de Inglaterra, en las dos primeras temporadas de la exitosa serie de Netflix, The Crown. La actriz británica consigue dotar a Sawyer de cierta fragilidad, sin que esto le impida seguir siendo una mujer fuerte. En esta dualidad del carácter de la protagonista se apoya también el director, para proveer al relato de una ambigüedad que garantiza la efectividad de Perturbada.  

Artículo publicado originalmente en la sección Espectgáculos de Página/12.

lunes, 30 de marzo de 2020

SOCIEDAD - Las historias detrás de la foto que elogió el presidente Alberto Fernández

Todas las fotos tienen una historia detrás, o varias, y la que ilustró la tapa de la última edición dominical de Tiempo Argentino tiene las suyas. Y después del elogio público que Alberto Fernández le hiciera a través de Twitter, vale la pena conocerlas. Pero mejor, ir en orden.
Esta mañana el Presidente de la Nación publicó la foto en su cuenta personal en la red social del pajarito azul, acompañada de un texto en el que rescató la potencia y el contenido de la imagen. En la misma se ve una calle de adoquines en la que algún comunicador anónimo escribió con pintura amarilla una consigna: “La vacuna somos todos”. Junto a la frase se ve pasar a un hombre que va cargando las bolsas con las compras y que parece regresar a su casa, donde, presumiblemente, continuará con el aislamiento social decretado por el Estado nacional para prevenir la expansión de la pandemia provocada por el infame coronavirus.
“La foto es en una calle de San Telmo. La tomó Alejandro Amdan, reportero gráfico de la agencia Télam. Es uno de los mensajes más claros que vi. Al virus le ganamos desde nuestras casas y entre todos y todas”. Eso dice el tuit presidencial que acompaña a la imagen y que hasta hace un rato había sido compartido casi 9.500 veces y acumulaba 53.000 Me Gusta. Esa misma foto había sido objeto de charlas, marchas y contramarchas entre los editores responsables de poner en los kioscos la última edición de Tiempo Argentino.
“Nosotros habíamos elegido esa foto para ilustrar otra nota, creo que en la página 5 del diario”, comenta Edgardo Gómez, uno de los editores de fotografía de Tiempo. “Pero todavía nos faltaba encontrar una para la foto principal de tapa. Queríamos algo con un mensaje positivo, que fuera proactivo. Primero habíamos pensado en una de Ginés González García, el ministro de Salud, dando indicaciones en el aeropuerto mientras cargaban los aviones con los respiradores artificiales para mandar a las provincias”, continúa dando detalles el editor. “Pero entonces Pablo Taranto, uno de los editores generales del diario, vio la foto de Amdan y sugirió pasarla a la tapa. Todos estuvimos de acuerdo, porque la imagen es muy gráfica y nos pareció que simbólicamente era el mensaje que queríamos dar como diario cooperativo en este momento”, concluye Gómez.
Eso explica cómo fue que esa imagen que hoy le gustó tanto al Presidente llegó el domingo hasta la tapa de Tiempo Argentino, pero para saber la historia completa todavía faltaría conocer las circunstancias en las que se tomó esa foto emblemática, que con tanta eficacia resume el espíritu de esta época. Alejandro Amdan tiene muchos años de reportero gráfico y una carrera que antes de llevarlo a convertirse en editor de la agencia nacional de noticias Télam, le permitió pasar por algunos de los diarios más importantes del país, como Crónica o Página 12, entre otros. “Casi todas las fotos de prensa se dan o por casualidad o por situaciones que buscamos: este es un caso en el que la buscamos, porque ese grafiti lo hicieron sobre la calle, abajo del balcón de mi casa. Así que lo único que tuve que hacer es esperar a que pasara alguien cerca de él”, cuenta Amdan en diálogo con Tiempo. “Pero la verdad es que por el asunto de la cuarentena no pasaba nadie y los pocos que lo hacían iban por la vereda. Hasta que pasó este señor, al que no conozco, cargando con las compras en una bolsa de un color que hasta era parecido al de la pintura de la calle, lo cual supongo que le da más fuerza a la imagen. Esa fue la primera que saqué. Después me quedé esperando, porque siempre querés ver si pasa algo mejor. Pero no: la primera fue la mejor y así la subimos al servicio de Télam. Esa es toda la historia”, revela el fotógrafo.  

-¿Cómo tomaste la foto?
-El grafiti lo hicieron a la madrugada y como es debajo de mi casa, incluso tengo la foto de cuando lo estaban pintando. Pero publicar esa hubiera sido medio buchonazo de mi parte. Además eran las tres de la mañana y la luz tampoco era muy bonita. Se perdía mucho el tema del color de la pintura, que es un amarillo furioso. Por eso esperé hasta el otro día y ahí, bien temprano, empecé a ver cómo resolverlo con gente.  
-¿Y qué era exactamente eso que esperabas?
-Necesitaba que alguien pasara cerca de la frase, pero todos iban por la vereda. Creo que el color que usaron para pintar, que es muy fuerte, hace que la gente crea que la pintura está fresca y entonces no lo pisaban ni le pasaban cerca. Mi idea era que en el cuadro de la foto solo se viera el adoquín. No quería que aparecieran ni vereda ni ventanas. Y alguna persona que pasara por ahí. Creo que si se viera algo más la imagen no tendría la misma potencia.  
-¿De qué forma creés que tu foto representa el espíritu del momento que atravesamos?
-Creo que la clave está sobre todo en la frase. Que yo ya la conocía, porque me parece que se la escuché a la doctora Carla Vizzotti, la secretaria de Acceso a la Salud que todas las mañanas da el parte diario en el Ministerio. Creo que la frase cierra mucho el juego entre la idea de la pandemia y de estar adentro, con eso de que la vacuna somos nosotros. Me parece que eso es lo que llama la atención y que el contraste con los adoquines de la calle, y sobre todo la persona llevando sus compras es lo que termina de dar el sentido. Creo que una foto solo de la pintada sobre la calle no sería lo mismo. En general en fotografía siempre buscamos el elemento humano (o animal) para darle a la imagen algo de vida. Si no es un papel escrito y nada más.  
-¿Te pasó alguna vez que una foto tuya tuviera tanta trascendencia? No es habitual que el Presidente de la Nación comente tu trabajo.
-Cristina alguna vez me pidió algunas fotos del primer viaje oficial que hicieron a Europa, cuando Néstor era el presidente y ella Primera dama. Aquella vez hice una foto en la embajada argentina en Londres que a ella le gustó y me la pidió. Pero no fue un comentario público, sino un pedido. Pero eso pasa muchas veces, que alguien ve una foto publicada y te la piden porque le gustó.  
-La historia que contás detrás de la foto resume bastante bien cuál es y cómo es el trabajo del fotógrafo. Eso de estar al acecho.
-Nosotros somos cazadores de cosas. Claramente. Vemos situaciones y a veces nos adelantamos. O esperás con la idea de encontrar el momento preciso, que es lo que pasó con este señor de las bolsas. No es que sabemos qué va a pasar, pero sabemos que algo puede pasar. Eso lo tenés todo el tiempo. Los reporteros gráficos, y sobre todo los de mi generación, nos formamos en eso: en cazar situaciones. Obviamente no es lo mismo hacer esta foto que hacer otra, porque detrás de cada foto hay una persona. Y en cada foto vos ponés tu historia, tus lecturas, tu música, tu ideología. Eso es inevitable. El tema es qué hacés con eso sin convertirte en un troll que inventa cosas. Los verdaderos reporteros no inventamos nada, sino que registramos algunas cosas que pasan en la realidad.  

Artículo publicado originalmente en el portal de noticias www.tiempoar.com.ar.

sábado, 28 de marzo de 2020

CINE - Edición especial del Festival online My French Film Festival: Cortos contra el Covid

Resulta paradójico que en lo que parecía el apogeo de la globalización, responsable entre otras cosas del surgimiento de un neologismo como el verbo viralizar, sea un virus el que haya puesto en cuestión el rumbo de la humanidad. Pero a la pandemia provocada por el Covid19, el infame coronavirus, se le opone una resistencia colectiva que parece haberse nucleado en torno a una consigna, que a través de los mismos mecanismos también se volvió viral. El hashtag #QuedateEnCasa –o su versión internacional #StayHome— se ha convertido en el común denominador de un sinfín de iniciativas. Desde todos los sectores de la cultura, las mismas se proponen colaborar con la necesidad ampliar el abanico de actividades que pueden realizarse puertas adentro, en cada hogar, y así ayudar a garantizar el necesario aislamiento social. Esta vez la propuesta llega desde Francia y para todo el mundo. Se trata de My French Film Festival, festival de cortometrajes online de que hasta el 27 de abril ofrece una programación de 50 títulos, todos ellos de origen galo, que pueden verse de manera gratuita.
Organizado por Unifrance, el organismo a través del cual el Estado francés promociona su cine en el mundo, My French Film Festival reúne una selección de cortos pensada como una alternativa para, según proclama el propio festival, “divertirse, reflexionar, aprender, maravillarse, reír, abrir una ventana -incluso virtual- al mundo, luchar contra el aburrimiento y recordar que el cine y la cultura pueden desempeñar un papel beneficioso en la grave crisis sanitaria que estamos atravesando”. Todos los títulos seleccionados incluyen el subtitulado en varios idiomas, entre ellos el castellano, y como en todos los festivales de cine han sido agrupados en diferentes secciones.
Estas funcionan a partir de ejes temáticos, que le permite al internauta-espectador recorrer el programa con mayor precisión. Las secciones son seis en total, cuyos títulos son ilustrativos en un grado casi literal: Family Affairs (Asuntos de familia), Kids Corner (El rincón de los chicos), Love and Feelings (Amor y sentimientos), Portraits of Woman (Retratos de mujer), Teen Spirit (Espíritu adolescente), que es la más nutrida en cantidad de títulos, y What´s going on? (¿Qué está pasando?), en la que se agrupan aquellos films con propuestas temáticas o estéticas infrecuentes. Entre todas estas, las únicas secciones competitivas son Family Affairs y Teen Spirit.
En la primera, integrada por siete títulos, las películas retratan los vínculos familiares desde distintos ángulos. A veces desde el drama, como en El mundo del revés, de Sylvain Desclous, o en Un hombre, mi hijo, de Florent Gouëlou. Otras veces con humor, como la animada Almuerzo dominical, de Céline Devaux. En cambio las 12 películas en Teen Spirit abordan distintas historias sobre el duro trance de hacerse grandes. En el universo amplio de la sección What’s going on? se destacan las propuestas de la también animada La noche de las bolsas de plástico, de Gabriel Harel, cuya historia transcurre en un universo femenino en el que las bolsas de plástico adquieren una ominosa existencia. O la descontrolada En búsqueda del Ultra-Sexo, que hurga en los archivos desclasificados del FBI sobre películas condicionadas. Sus directores son Nicolás Charlet y Bruno Lavaine, conocidos por su trabajo junto al dúo Daft Punk. Para acceder a la programación solo se debe ingresar al portal www.myfrenchfilmfestival.com.
My French Film Festival ya había tenido una edición online este año, entre los meses de enero y febrero, pero sus responsables creyeron que realizar una edición extraordinaria era una idea oportuna, dado lo particular de las circunstancias sanitarias que atraviesa el mundo. Cabe aclarar que la programación actual es completamente nueva respecto de la edición realizada a comienzos del año. La misma funciona además como un oportuno compendio de la historia del festival, reuniendo los mejores títulos de las diez últimas ediciones. La idea detrás de la consigna es darle visibilidad a los nuevos autores, muchos de los cuales serán sin dudas los encargados de crear el cine francés en los próximos años.
Pero la propuesta no concluye con las películas porque, como ya se sabe, uno de los momentos más gratos del ritual del cine son las charlas posteriores. Para eso, My French Film Festival le propone al público usar su página de Facebook (@MyFrenchFilmFestival) como Meeting Point donde encontrar compañeros de festival, comentar los cortos vistos e intercambiar opiniones. Además el festival pone sobre la mesa el formato del streaming como posibilidad para que estos eventos, que por lo general se realizan en salas, encuentren una alternativa en tiempos de coronavirus. Teniendo en cuenta la proximidad del 22° Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici), que originalmente estaba programado para realizarse entre los días 15 y 26 de abril, y el silencio que sus responsables mantienen hasta ahora, tal vez no sea descabellado pensar que el streaming puede ser una alternativa viable para evitar su posible postergación o cancelación.  

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

lunes, 23 de marzo de 2020

SOCIEDAD - Sitios porno liberan su contendio en Italia, España y Francia durante la cuarentena

Hace tres meses nadie hubiera imaginado que una de las industrias más polémicas vinculadas al entretenimiento como la pornografía, también denominada con el eufemismo de “cine para adultos”, pudiera terminar vinculada a una causa de bien público. Por decirle de algún modo. Es cierto que a comienzos de 2020 nadie hubiera pensado tampoco que en marzo el mundo entero se encontraría en estado de sitio. Mucho menos que sería por culpa de una mutación del virus de la gripe, así que de ahí para adelante cualquier cosa puede ser posible, incluso las más insólitas. Algo de esa perplejidad suspendida apareció hace algunos días al conocerse la noticia de que PornHub, el portal online de cine porno más grande del mundo, liberó su contenido Premium en los tres países europeos más afectados por la crisis provocada por la pandemia de coronavirus.
La decisión de ofrecer a los encuarentenados del Viejo Continente el acceso a los archivos completos del gigante del porno es análoga a la que tomaron otros productores de contenidos, con la idea de ayudar a paliar la situación de confinamiento a la que cientos de millones de personas se ven forzadas en este momento. Así como las productoras de cine suben los suyos a internet para que se los pueda consumir de forma gratuita (o a muy bajo costo), o los grandes teatros y óperas del mundo ofrecen sus obras y puestas más emblemáticas a través de streaming, del mismo modo PornHub liberó sus contenidos.
La primera beneficiada por esta determinación fue Italia, el país más claramente afectado por la pandemia, en donde la plataforma abrió la suscripción gratuita el 12 de marzo, disparando las búsquedas en un 4.700 %. Una semana después el portal publicó un nuevo comunicado, donde se expresaba que “en vista de la expansión de las cuarentenas, estamos extendiendo el acceso gratuito a Free Pornhub Premium para este mes para nuestros amigos en España, y así ayudar a pasar el tiempo y mantenerlos entretenidos». Una movida que también incluyó al territorio de Francia. En todos los casos, la misma tiene fecha de caducidad: el 8 de abril. Está de más aclarar que es imposible acceder a este beneficio desde ningún otro país que no sea uno de los tres mencionados.
Además de esto, PornHub también anunció la decisión de donar su porcentaje de ingresos de la web Modelhub, sección dedicada al contenido producido por modelos. Según informa la propia plataforma en una nota de prensa, dicha donación no afectará a las ganancias de las personas encargadas de producir el material. El gesto del portal de permitir que los ciudadanos y ciudadanas de estos territorios tuvieran acceso sin costo a sus servicios impactó también en la competencia y otros sitios de streaming dedicados al género, como Xhamster, no tardaron en imitarlo.
Se ha dicho que PornHub es la plataforma más grande dedicada al porno, con un archivo de más de cinco millones de videos disponibles, más de 10 millones de suscriptores, además de 120 millones de visitantes diarios y 42 mil millones anuales en 2019. Sus contenidos van desde las películas de las productoras más importantes de la industria hasta videos caseros, protagonizados por amateurs. Aunque en esencia resulta similar a la que han tomado otros productores de contenido, la iniciativa también ha tenido sus críticos.
Distintas agrupaciones feministas de España condenaron la propuesta por considerar que, entre otras cosas, la pornografía “vulnera a la mujer como ser humano”, permitiendo además la exhibición de algunas prácticas que pueden ser consideradas como delito. Así se lo hicieron saber desde la agrupación Mujeres por la Abolición, quienes consideran “aberrante” patrocinar la gratuidad de estos sitios. “Esta industria deshumaniza porque se basa en el dolor, la humillación, la sangre y el sufrimiento. Las personas que consumen vídeos de este tipo se convierten en analfabetos de la sexualidad, porque no saben cómo nos sentimos las mujeres, ni qué nos gusta”, concluyeron.
En la misma línea, el colectivo de mujeres Feminicidio-Net también mostró su disgusto ante el impulso. “Estamos en cuarentena por #COVID2019 y hay quienes aprovechan para blanquear sus negocios ofreciendo ‘porno gratis’. Lo que pocas personas saben es que se recogen firmas para cerrar Pornhub por beneficiarse de la trata de menores”, denuncia la entidad desde su cuenta de Twitter. Ahí mismo incluyen el enlace de acceso a una campaña que se propone reunir el apoyo de un millón de personas para solicitar el cierre de la popular plataforma del porno. La petición está patrocinada por la asociación sin fines de lucro Traffickinghub, cuyos responsables informan que “en los últimos meses ha habido varios casos de tráfico sexual y de violación de menores que fueron presentados en Pornhub”. La campaña se realiza a través de la plataforma Change.org (bit.ly/3afnES6).
Finalmente, la teórica e investigadora feminista Rosa Cobo Bedia publicó una columna en el diario El País de Madrid, desde la cual también ataca la decisión del famoso sitio de liberar su contenido en España como si se tratara de “un gesto de solidaridad”. “A pesar de que sectores de la opinión pública creen que el porno es un fenómeno de representación textual, vinculado a la libertad de expresión y a la libertad artística, hay que señalar que en el porno no hay simulación”, expresa Cobo Bedia. “Las mujeres son penetradas una y otra vez por todos los orificios. El dolor, el daño y la humillación de las adolescentes y mujeres que vemos en las representaciones pornográficas es real, no es simulado. La creación de nuevos imaginarios pornográficos, que incluye la normalización del incesto o la violación en manada, son una exaltación de la violencia contra las mujeres”, continua el texto, en el que destaca que dentro de la construcción de la pornografía “lo femenino es definido como irrelevante”.
PornHub también es conocido por presentar todos los años un completo informe estadístico en el que se muestra, entre otras cosas, dónde y de qué manera se consume el porno a escala global. Un mapa virtual del género. Según surge del análisis de los datos de 2019, Francia se encuentra dentro del Top Five de países en los que más porno se consume, detrás de Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Canadá. Por su parte Italia ocupa el séptimo lugar y España la posición número 12. Argentina figura en la decimonovena ubicación, luego de llegar a estar quinta en 2017. Por su parte, París ocupa el tercer lugar en el ranking de ciudades con mayor consumo de pornografía, Roma el undécimo y Milán el decimocuarto.
Pero Francia, Italia y España no solo se encuentran entre los principales consumidores de porno del mundo, sino que también son tres potencias en materia de producción. Tampoco sería descabellado encontrar en el conjunto de esos indicadores algunas de las razones que permitan entender mejor los por qué detrás de esta decisión, que la empresa ha querido presentar como un gesto filantrópico.  

Artículo publicado originalmente en el portal de noticias www.tiempoar.com.ar

sábado, 21 de marzo de 2020

CINE - PCI presentó ciclo gratuito de cine argentino online y charlas con los cineastas

La llegada del coronavirus y las restricciones a la circulación impuestas por el gobierno en busca de minimizar su impacto, provocaron una previsible crisis en los consumos culturales. Con las actividades masivas suspendidas como forma de prevenir posibles contagios, los artistas y productores de las obras perjudicadas comenzaron a buscar alternativas para acercar su trabajo al público, tendencia que se acelero con la declaración del aislamiento social obligatorio que rige desde hoy. Entre las iniciativas surgidas en este contexto se destaca Cuarentena de películas, ciclo diario y gratuito de cine argentino online, organizado por la Asociación de Directores de Cine PCI, que incluye además una charla virtual con los directores de las películas programadas.
Cuarentena de películas ofrece una lista de doce títulos, uno por cada jornada de aislamiento prevista, seleccionados entre lo mejor y más reciente del cine argentino. Los mismos estarán disponibles de forma gratuita entre las cero y las 20 horas de cada día través del sitio http://www.puentesdecine.com. Una vez concluido el horario de visionado y sin salir del sitio, los espectadores podrán participar de un diálogo con el director de cada film. Estas charlas también podrán seguirse a través de las redes sociales de PCI. “En esta época de distanciamiento en los espacios públicos proponemos no alejarnos del todo. ¡Que el Arte nos vincule!”. Así dice la gacetilla enviada por PCI para informar sobre el ciclo, que será gratuito casi todos los días. Con excepción de los miércoles y sábados, en los que se proyectarán películas en carácter de estreno a través de Cine.ar, la plataforma de streaming dedicada al cine argentino, en donde el costo para ver estos y otros títulos es de apenas $30.
Las actividades de Cuarentena de películas comenzaron hoy con la “proyección” de Aire libre, cuarto trabajo en la filmografía de la cineasta Anahí Berneri, estrenado oportunamente en la competencia oficial del Festival de San Sebastián. Protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Celeste Cid, la película de 2010 cuenta la historia de un matrimonio que decide mudarse a las afueras de la ciudad en busca de reconstruir un vínculo desgastado por los años. Por su parte mañana será el turno de La muerte no existe el amor tampoco, de Fernando Salem, primero de los estrenos previstos dentro del ciclo. El film, cuyo guión está basado en Agosto, segunda novela de la escritora y actriz Romina Paula, aborda el tema del duelo.
La tercera parada del ciclo será el domingo con Taekwondo (2016), película firmada por el tándem integrado por Marco Berger y Martín Farina, en la que a partir de una estructura coral retratan los vínculos que el deseo y el amor hacen surgir en un grupo de amigos reunidos en una quinta durante un verano caluroso. El tono ligeramente erótico del Taekwondo le da lugar al drama histórico de Cordero de Dios, primera y única ficción de la cineasta Lucía Cedrón, en la que retrata los conflictos que surgen entre una madre y su hija a partir del secuestro del padre. Teñida por la sombra de lo autobiográfico (Cedrón estuvo exiliada en Francia durante la dictadura junto a su padre, el también cineasta Jorge Cedrón), Cordero de Dios ofrece una mirada no exenta de crítica que abarca el oscuro período de la dictadura.
En esas mismas aguas se mueve la ópera prima de Benjamín Ávila, Infancia clandestina, elegida para el martes 24 de marzo, día en que se conmemora el día de la Memoria. De corte autobiográfico, el film de Ávila aborda la particular forma en que un preadolescente vive la militancia guerrillera de sus padres durante la llamada lucha armada. Un día después y también en carácter de estreno se verá Los sonámbulos, último trabajo de la cineasta Paula Hérnandez, que aborda las tortuosas relaciones entre los miembros de una familia durante unas complicadas fiestas de fin de año.
La lista se completa con el documental Escuela normal (Celina Murga, 2012), el estreno de Las buenas intenciones (Ana Garcia Blaya, 2020), Pinamar (Federico Godfrid, 2016), Que sea Ley (2019), documental de Juan Solanas sobre la Ley de Aborto, y Caito (2012), dirigida por el actor Guillermo Pfening. La película que cerrará esta Cuarentena de películas aún no está confirmada. En su lugar, al ser consultados por Página|12, los responsables de PCI manifestaron que, a partir de las buenas repercusiones del anuncio, están evaluando extender el ciclo más allá de los límites de la cuarentena. 

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

martes, 17 de marzo de 2020

CINE - Para pasar la cuarentena, productores de cine ofrecen sus películas online

La crisis sanitaria producida por la veloz expansión del virus gripal Covid-19, conocido popularmente como Coronavirus, ha producido severas consecuencias que van mucho más allá del estricto ámbito de la salud. En la economía hace rato se empezaron a sentir los efectos provocados por la caída de las actividades comerciales y laborales, y lo mismo ocurre en el territorio cultural. La suspensión de actividades colectivas que incluye el cierre de los museos, las salas de exposición y de conciertos, de los teatros y de los cines ha dejado a sus públicos sin sus espacios de ocio y consumo artístico. Pero como la Edad Media es cosa del pasado y ahora existe internet, algunos de ellos pueden encontrar ahí un placebo para minimizar los efectos colaterales y el síndrome de abstinencia provocado por una cuarentena que sin declararse oficialmente ya se hace sentir en los hechos. Dadas las circunstancias, las plataformas de streaming se han convertido en un salvavidas virtual, al menos para los cinéfilos y melómanos, cuyos objetos de deseo que no dependen exclusivamente del contacto en vivo y en directo con los artistas.
La Argentina, a través de su Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), ha sido pionera en eso de buscarle una alternativa al cierre de las salas y la suspensión temporal del calendario de estrenos. En un comunicado emitido el lunes, luego de la conferencia del presidente Alberto Fernández, el Incaa ofreció el espacio de Cine.ar, la plataforma de streaming de contenido exclusivamente nacional, a todas las películas que se encuentran actualmente en cartel y a aquellas cuyos estrenos estaban programados dentro de las próximas dos semanas. El compromiso incluye destinar la totalidad de lo recaudado por esa vía a los productores de cada una. Vale recordar que el costo para ver un estreno a través de Cine.ar es de apenas $30. Entre las películas que ya están disponibles se encuentra La sombra del gallo, policial dirigido por Nicolás Herzog, estrenado el jueves pasado, que aborda el tema de los femicidios y pone en cuestión la cuestión de la masculinidad y la culpa.
Quien también sorprendió con una idea similar fue el prestigioso cineasta Mariano Llinás, quien desde la cuenta de Twitter de su productora EL Pampero Cine, anunció que en breve subirá su última película, la maratónica La Flor, cuya duración supera las 14 horas, para que quien quiera pueda verla de forma gratuita durante el tiempo que dure “la cuarentena”. El texto publicado dice: “OK. El Pampero Cine y Piel de Lava (el grupo de actrices conformado por Pilar Gamboa, Laura Paredes, Elisa Carricajo y Valeria Correa) anuncian que, frente a los reiterados pedidos, han decidido poner a disposición pública y gratuita a la otrora inaccesible La Flor durante el tiempo que duren las medidas de confinamiento. Ello habrá de suceder PRÓXIMAMENTE”.
La Flor es la tercera ficción dirigida por Llinás, un relato monumental desde lo cinematográfico que reúne un total de seis episodios. Y si bien cada uno de ellos podría ser una película con un valor independiente, conforman una unidad que se dispara en todas las direcciones narrativas posibles. Un producto solo posible gracias a la megalómana y aventurera generosidad de un director acostumbrado a desafiarse a sí mismo con proyectos irrealizables que, sin embargo, siempre consigue completar. Habrá que estar atentos a las novedades que puedan llegar a través de las redes de El Pampero Cine.
En los Estados Unidos parecen haber llegado por otros medios a la misma conclusión. Al menos eso demuestra la decisión tomada también hoy por NBCUniversal, uno de los gigantes de las comunicaciones estadounidenses, quienes decidieron que sus próximos estrenos se realicen tanto en salas de cine como en diversos sistemas de streaming y alquiler on line bajo demanda. Eso incluye algunos de sus últimos estrenos como la nueva versión del clásico El hombre invisible, que llegó a las pantallas locales hace dos semanas, o La cacería, cuyo desembarco en la Argentina estaba previsto para finales de abril, o algunos de los blockbusters que tienen en su agenda inmediata, como la película animada Trolls World Tour, programada para principios del mes que viene en todo el mundo.
El comunicado emitido por NBCUniversal, firmado por su CEO Jeff Shell, dice que "Dada la rápida evolución y los cambios sin precedentes en la vida diaria de los consumidores durante este difícil momento, la compañía consideró oportuno ofrecer esta opción tanto en el hogar como en los cines”. El cierre del anuncio conjuga la esperanza con una razonable mirada del presente: "Esperamos y creemos que la gente seguirá yendo al cine en los lugares en donde eso sea posible, pero también entendemos que para los espectadores en diferentes áreas del mundo eso es cada vez más difícil". Claro que casi nada en la vida es gratis y menos en Estados Unidos. Lejos de los precios más que accesibles de la plataforma Cine.ar o del filantrópico gesto de Llinás de ofrecer su trabajo sin costo alguno para el espectador, el alquiler online de estos estrenos de Universal tendrá un costo de 19,99 dólares dentro de su país y valores equivalentes en el resto del mundo en donde la oferta esté disponible. Más o menos lo que cuestan cuatro entradas de cine en la Argentina sin incluir ninguna promoción tipo 2x1 o similares, como las que habitualmente están disponibles en todos los complejos multisalas.  

Artículo publicado originalmente en el portal de noticias www.tiempoar.com.ar