lunes, 30 de marzo de 2020

SOCIEDAD - Las historias detrás de la foto que elogió el presidente Alberto Fernández

Todas las fotos tienen una historia detrás, o varias, y la que ilustró la tapa de la última edición dominical de Tiempo Argentino tiene las suyas. Y después del elogio público que Alberto Fernández le hiciera a través de Twitter, vale la pena conocerlas. Pero mejor, ir en orden.
Esta mañana el Presidente de la Nación publicó la foto en su cuenta personal en la red social del pajarito azul, acompañada de un texto en el que rescató la potencia y el contenido de la imagen. En la misma se ve una calle de adoquines en la que algún comunicador anónimo escribió con pintura amarilla una consigna: “La vacuna somos todos”. Junto a la frase se ve pasar a un hombre que va cargando las bolsas con las compras y que parece regresar a su casa, donde, presumiblemente, continuará con el aislamiento social decretado por el Estado nacional para prevenir la expansión de la pandemia provocada por el infame coronavirus.
“La foto es en una calle de San Telmo. La tomó Alejandro Amdan, reportero gráfico de la agencia Télam. Es uno de los mensajes más claros que vi. Al virus le ganamos desde nuestras casas y entre todos y todas”. Eso dice el tuit presidencial que acompaña a la imagen y que hasta hace un rato había sido compartido casi 9.500 veces y acumulaba 53.000 Me Gusta. Esa misma foto había sido objeto de charlas, marchas y contramarchas entre los editores responsables de poner en los kioscos la última edición de Tiempo Argentino.
“Nosotros habíamos elegido esa foto para ilustrar otra nota, creo que en la página 5 del diario”, comenta Edgardo Gómez, uno de los editores de fotografía de Tiempo. “Pero todavía nos faltaba encontrar una para la foto principal de tapa. Queríamos algo con un mensaje positivo, que fuera proactivo. Primero habíamos pensado en una de Ginés González García, el ministro de Salud, dando indicaciones en el aeropuerto mientras cargaban los aviones con los respiradores artificiales para mandar a las provincias”, continúa dando detalles el editor. “Pero entonces Pablo Taranto, uno de los editores generales del diario, vio la foto de Amdan y sugirió pasarla a la tapa. Todos estuvimos de acuerdo, porque la imagen es muy gráfica y nos pareció que simbólicamente era el mensaje que queríamos dar como diario cooperativo en este momento”, concluye Gómez.
Eso explica cómo fue que esa imagen que hoy le gustó tanto al Presidente llegó el domingo hasta la tapa de Tiempo Argentino, pero para saber la historia completa todavía faltaría conocer las circunstancias en las que se tomó esa foto emblemática, que con tanta eficacia resume el espíritu de esta época. Alejandro Amdan tiene muchos años de reportero gráfico y una carrera que antes de llevarlo a convertirse en editor de la agencia nacional de noticias Télam, le permitió pasar por algunos de los diarios más importantes del país, como Crónica o Página 12, entre otros. “Casi todas las fotos de prensa se dan o por casualidad o por situaciones que buscamos: este es un caso en el que la buscamos, porque ese grafiti lo hicieron sobre la calle, abajo del balcón de mi casa. Así que lo único que tuve que hacer es esperar a que pasara alguien cerca de él”, cuenta Amdan en diálogo con Tiempo. “Pero la verdad es que por el asunto de la cuarentena no pasaba nadie y los pocos que lo hacían iban por la vereda. Hasta que pasó este señor, al que no conozco, cargando con las compras en una bolsa de un color que hasta era parecido al de la pintura de la calle, lo cual supongo que le da más fuerza a la imagen. Esa fue la primera que saqué. Después me quedé esperando, porque siempre querés ver si pasa algo mejor. Pero no: la primera fue la mejor y así la subimos al servicio de Télam. Esa es toda la historia”, revela el fotógrafo.  

-¿Cómo tomaste la foto?
-El grafiti lo hicieron a la madrugada y como es debajo de mi casa, incluso tengo la foto de cuando lo estaban pintando. Pero publicar esa hubiera sido medio buchonazo de mi parte. Además eran las tres de la mañana y la luz tampoco era muy bonita. Se perdía mucho el tema del color de la pintura, que es un amarillo furioso. Por eso esperé hasta el otro día y ahí, bien temprano, empecé a ver cómo resolverlo con gente.  
-¿Y qué era exactamente eso que esperabas?
-Necesitaba que alguien pasara cerca de la frase, pero todos iban por la vereda. Creo que el color que usaron para pintar, que es muy fuerte, hace que la gente crea que la pintura está fresca y entonces no lo pisaban ni le pasaban cerca. Mi idea era que en el cuadro de la foto solo se viera el adoquín. No quería que aparecieran ni vereda ni ventanas. Y alguna persona que pasara por ahí. Creo que si se viera algo más la imagen no tendría la misma potencia.  
-¿De qué forma creés que tu foto representa el espíritu del momento que atravesamos?
-Creo que la clave está sobre todo en la frase. Que yo ya la conocía, porque me parece que se la escuché a la doctora Carla Vizzotti, la secretaria de Acceso a la Salud que todas las mañanas da el parte diario en el Ministerio. Creo que la frase cierra mucho el juego entre la idea de la pandemia y de estar adentro, con eso de que la vacuna somos nosotros. Me parece que eso es lo que llama la atención y que el contraste con los adoquines de la calle, y sobre todo la persona llevando sus compras es lo que termina de dar el sentido. Creo que una foto solo de la pintada sobre la calle no sería lo mismo. En general en fotografía siempre buscamos el elemento humano (o animal) para darle a la imagen algo de vida. Si no es un papel escrito y nada más.  
-¿Te pasó alguna vez que una foto tuya tuviera tanta trascendencia? No es habitual que el Presidente de la Nación comente tu trabajo.
-Cristina alguna vez me pidió algunas fotos del primer viaje oficial que hicieron a Europa, cuando Néstor era el presidente y ella Primera dama. Aquella vez hice una foto en la embajada argentina en Londres que a ella le gustó y me la pidió. Pero no fue un comentario público, sino un pedido. Pero eso pasa muchas veces, que alguien ve una foto publicada y te la piden porque le gustó.  
-La historia que contás detrás de la foto resume bastante bien cuál es y cómo es el trabajo del fotógrafo. Eso de estar al acecho.
-Nosotros somos cazadores de cosas. Claramente. Vemos situaciones y a veces nos adelantamos. O esperás con la idea de encontrar el momento preciso, que es lo que pasó con este señor de las bolsas. No es que sabemos qué va a pasar, pero sabemos que algo puede pasar. Eso lo tenés todo el tiempo. Los reporteros gráficos, y sobre todo los de mi generación, nos formamos en eso: en cazar situaciones. Obviamente no es lo mismo hacer esta foto que hacer otra, porque detrás de cada foto hay una persona. Y en cada foto vos ponés tu historia, tus lecturas, tu música, tu ideología. Eso es inevitable. El tema es qué hacés con eso sin convertirte en un troll que inventa cosas. Los verdaderos reporteros no inventamos nada, sino que registramos algunas cosas que pasan en la realidad.  

Artículo publicado originalmente en el portal de noticias www.tiempoar.com.ar.

domingo, 29 de marzo de 2020

SOCIEDAD - Meme, el fenómeno viral que puede salvarte de enloquecer por un virus

Pieza de comunicación que define el formato en que la información viaja en tiempos digitales, los memes son además un medio para abordar la realidad desde la ironía o la sátira que refuerza la idea de pertenencia a través de un lenguaje común.

Noveno día de cuarentena. La persona se despierta, abre las ventanas para ventilar la casa y vuelve a revisar heladera, alacenas y botiquín para asegurarse de tener lo necesario para no salir a la calle en los próximos días. Tiene todo, incluyendo 16 rollos de papel higiénico. Ahora puede sentarse a desayunar. Mientras prepara café prende el teléfono para leer las noticias, pero durante la noche los grupos de Whats App se volvieron a llenar de mensajes y la capacidad de memoria de su dispositivo está cerca de agotarse. Un poco molesta, lo primero que la persona ve es un meme. Son dos imágenes sacadas de la serie de zombis The Walking Dead. En la primera, en la parte superior de la pantalla, se encuentra la cara de una adolescente atribulada junto al texto “Papá, estás exagerando con lo del coronavirus”. En la otra, que está debajo, la cara en primer plano de un zombi tirado en el suelo, que con gesto sufriente le responde: “¡Hija de puta, llamá al médico!”. La persona se ríe y olvida por cinco segundos el virus que dejó al mundo patas arriba.
La presencia de los memes atraviesa la vida cotidiana como una fuerza continua, tan persistente como incontenible. No hay forma de evitarlos, porque incluso quienes eligen prescindir de los smartphones o las aplicaciones de mensajería (unos pocos rebeldes que se resisten a la hiperconectividad) se los cruzan en las redes, los reciben por correo o se los muestran sus propios amigos y compañeros de trabajo. Se trata de la manifestación más clara de la viralidad, ese fenómeno que hace que un determinado mensaje sea recibido por millones de personas de forma casi simultánea, a través de canales informales como las redes sociales o los grupos de Whats App.
En medio de la crisis global provocada por algo tan minúsculo como un virus, inimaginable hace apenas 45 días atrás, estos objetos cotidianos no menos diminutos parecen jugar un papel vital. Cuando el mundo entero comienza a evaluar si los efectos que un encierro prolongado pueden causar en la psicología de una persona son más riesgosos que exponer a la sociedad al Covid-19, tal vez sea hora de valorar de forma más justa el papel de los memes. Quizá no nos salven de la enfermedad, pero pueden ayudar a que el aislamiento no nos vuelva locos como a Jack Nicholson en El resplandor.

Tiempo de definiciones. La definición más sencilla de meme los describe como una unidad mínima de información cultural difundida por imitación. El concepto, que incluye y excede al simple meme viral, surge de la teoría memética desarrollada a partir de la aparición del libro El gen egoísta, publicado en 1976 por el biólogo británico Richard Dawkins. Pero hay modos más específicos para definir a la versión más popular del formato.
Se trata de pequeñas piezas de comunicación que dialogan con la realidad a través del humor, por lo general de manera crítica, satírica o irónica. En su versión más extendida se vale de imágenes de personajes públicos, de películas y series muy populares o de cualquier otro elemento que forme parte de la cultura pop (objetos, logotipos, otras imágenes virales), a los que saca de su contexto original para imprimirles un nuevo sentido.
Como ocurre con muchas rimas antiguas, el meme es de origen popular, por lo general anónimo, y su efectividad se apoya en un código cultural común que remite a representaciones simbólicas reconocibles casi en cualquier parte del mundo. En el ejemplo del primer párrafo, ese cruce simbólico está dado por el diálogo que se establece entre la realidad (la pandemia provocada por la aparición del Covid-19) y la ficción, encarnada en la figura del zombi y su vinculación con relatos apocalípticos, en los que la humanidad es diezmada por un virus desconocido que revive a las mismas personas que mata. El humor surge del punto en el que el ingenio popular consiguió hacer que ambos relatos se crucen de manera evidente para cualquiera que vea la pieza y que entienda cuál es el código cultural implícito.

Un acercamiento científico al chiste viral. La Real Academia Española define al meme como una idea, comportamiento, moda o uso que se extiende de persona a persona dentro de una cultura. Y ubica su origen en la mencionada teoría que Dawkins esbozó en El gen egoísta. Aunque la RAE también tiene una definición específica para los memes de internet –a los que identifica con cualquier imagen o texto, a menudo de contenido humorístico, que se comparte viralmente en las redes sociales durante un período breve—, el concepto central que los explica tiene que ver con las ideas que Dawkins desarrolló en aquel libro.
En sus páginas se identifican dos formas en las que las personas procesan la información. Una, a través del sistema genético, encargado de transmitir la información hereditaria. La otra, por medio del sistema nervioso, que a partir de los cinco sentidos permite incorporar la información cultural que se recibe por medio de procesos vinculados a la enseñanza, como la mimesis, y su persistencia a través de la memoria. Del ensamble de estas palabras (memoria y mimesis) surgen la hipótesis memética y la acuñación del término "meme". Según Dawkins, es una "unidad de cultura", entendiendo por esto “una idea, creencia o patrón de comportamiento que se aloja en la mente de uno o más individuos, y que puede reproducirse a sí mismo, saltando de mente a mente”. Es decir que mientras que los rasgos genéticos se transmiten por replicación de los genes, los rasgos culturales se transmiten por replicación de estas unidades de información cultural.
Susan Blackmore profundizó en esta idea. En su libro de 1999, La máquina de los memes, se acercó un poco más a lo que actualmente se entiende cuando se habla de ellos. Ahí dice que un meme es “cualquier cosa que se copia con variaciones de una persona a otra a través de la enseñanza o la imitación, ya sean hábitos, habilidades, canciones, historias o cualquier otro tipo de información”. Todavía lejos de esas bromas que se comparten por Twitter o por Whats App, desde el punto de vista de Blackmore hasta se podría considerar dentro de esta categoría a los cuentos de hadas tradicionales, que los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm rastrearon y recopilaron a través de distintas culturas europeas a comienzos del siglo XIX. El meme tal como se lo entiende en el contexto digital y popular surge de reducir ese concepto hasta el absurdo.

Gatos, eterna fuente del meme. Quizá todo empezó con un gato. No, no es una alusión a un expresidente, sino a los felinos domésticos que fueron convertidos en uno de los primeros fenómenos virales de internet. En una posible arqueología digital, tal vez aquellas fotos de gatitos con un gesto que remite a determinadas expresiones asimilables a lo humano sean el origen del meme tal como lo conocemos.
A este tipo de imágenes se las agrupa bajo el nombre genérico de Lolcat, neologismo que reúne el nombre del animal en inglés con el acrónimo LOL (también del inglés, Laughing Out Loud, que significa "riendo a carcajadas"), y comenzaron a hacerse populares durante la masificación de los chatrooms y las aplicaciones de mensajería, durante los últimos años del siglo pasado. Aunque el concepto está lejos de ser una novedad.
Ya en la década de 1870 un fotógrafo inglés realizó una serie de fotos con gatos remedando actividades de la vida diaria, como tomar el té o andar en bicicleta. A las imágenes le agregaba alguna frase que completara la intensión humorística de la puesta en escena, para asegurarse de producir el efecto deseado de gracia y ternura. El fotógrafo se llamaba Harry Pointer y su nombre es todo un meme, debido a su parecido con el del mago adolescente creado por la escritora escocesa J.K.Rowling. Después de todo, los mecanismos de la copia y la similitud ya están, como se ha visto, en el origen del concepto. El caso es que, 150 años después, la máquina de hacer memes con gatitos sigue funcionando a la perfección.

Una cuestión de diseño. El meme tiene distintos formatos. Puede ser un fragmento de video como los viejos bloopers que a comienzos de los ’90 se popularizaron a través de Videomatch, el programa que convirtió a Marcelo Tinelli en un meme potencial. Puede ser un cuadro compuesto por un fondo liso y un texto breve encima, escrito en tipografía gigante. Crónica TV utiliza esta fórmula en sus famosas placas desde antes de que internet se convirtiera en parte de la vida cotidiana. Un audio también puede convertirse en meme, como aquel whatsapp de la infame “Cheta de Nordelta”. Pero el formato más popular es el que combina una imagen se con un texto que fuerza su relectura fuera de contexto. A esta composición se la conoce como Imagen Macro.
El concepto de Imagen Macro resume de manera perfecta la tendencia vigente en materia de diseño comunicacional. En la actualidad la mayoría de los diarios y revistas tienden a darle cada vez más espacio a las imágenes, reduciendo la incidencia de la palabra a una expresión mínima o, con suerte, esencial. “Mucha imagen, poco texto” es la consigna que en materia de comunicación pretende llegar a la efectividad por medio del efectismo. La posibilidad de convertir una publicación en una colección de Imágenes Macro tal vez sea el sueño húmedo de muchos diseñadores. Ese es un dato interesante para entender la relevancia que el meme tiene hoy en el flujo informativo y cultural. Lejos de ser una expresión inocua, el meme es lenguaje y, como tal, un medio que permite vincularse con el mundo y a la vez entender de qué manera minimalista funciona la construcción del discurso de masas a comienzos del siglo XXI. Como ya ha escrito alguien: “entender un meme es entender el tiempo en que vivimos”.

Virus que mata, virus que salva. El meme es una herramienta de comunicación que genera sentido reinterpretando la realidad. El escenario de la pandemia obliga entre otras cosas, a repensar y revalorar conceptos como libertad o solidaridad. Que hoy haya quien sienta que el aislamiento social obligatorio atenta contra las libertades individuales puede sonar exagerado, pero aún así representa una expresión válida de temor. Y no hay nada mejor que el humor para combatir el miedo.
Mientras más se piensa en los efectos que un encierro prolongado puede producir en el ánimo o en el estado de paranoia que genera la sobreexposición informativa, mayor es el valor que adquiere la circulación memética. Por un lado, porque promueve la interacción con el exterior, que opera como una válvula de escape virtual a la incomunicación del aislamineto. Por otro, fortalece los vínculos: quienes se ríen del mismo meme se aseguran de seguir hablando el mismo idioma y eso los une.
Pero sobre todo, el meme permite que la realidad no se vuelva abrumadora. Si logramos reírnos de aquello que puede matarnos, entonces estamos salvados: seguimos siendo humanos. Parece un meme, pero que un fenómeno viral sea una de las mejores armas para combatir el terror que produce un virus representa una hermosa paradoja.  

Artículo publicado originalmente en la sección Cultura de Tiempo Argentino.

sábado, 28 de marzo de 2020

CINE - Edición especial del Festival online My French Film Festival: Cortos contra el Covid

Resulta paradójico que en lo que parecía el apogeo de la globalización, responsable entre otras cosas del surgimiento de un neologismo como el verbo viralizar, sea un virus el que haya puesto en cuestión el rumbo de la humanidad. Pero a la pandemia provocada por el Covid19, el infame coronavirus, se le opone una resistencia colectiva que parece haberse nucleado en torno a una consigna, que a través de los mismos mecanismos también se volvió viral. El hashtag #QuedateEnCasa –o su versión internacional #StayHome— se ha convertido en el común denominador de un sinfín de iniciativas. Desde todos los sectores de la cultura, las mismas se proponen colaborar con la necesidad ampliar el abanico de actividades que pueden realizarse puertas adentro, en cada hogar, y así ayudar a garantizar el necesario aislamiento social. Esta vez la propuesta llega desde Francia y para todo el mundo. Se trata de My French Film Festival, festival de cortometrajes online de que hasta el 27 de abril ofrece una programación de 50 títulos, todos ellos de origen galo, que pueden verse de manera gratuita.
Organizado por Unifrance, el organismo a través del cual el Estado francés promociona su cine en el mundo, My French Film Festival reúne una selección de cortos pensada como una alternativa para, según proclama el propio festival, “divertirse, reflexionar, aprender, maravillarse, reír, abrir una ventana -incluso virtual- al mundo, luchar contra el aburrimiento y recordar que el cine y la cultura pueden desempeñar un papel beneficioso en la grave crisis sanitaria que estamos atravesando”. Todos los títulos seleccionados incluyen el subtitulado en varios idiomas, entre ellos el castellano, y como en todos los festivales de cine han sido agrupados en diferentes secciones.
Estas funcionan a partir de ejes temáticos, que le permite al internauta-espectador recorrer el programa con mayor precisión. Las secciones son seis en total, cuyos títulos son ilustrativos en un grado casi literal: Family Affairs (Asuntos de familia), Kids Corner (El rincón de los chicos), Love and Feelings (Amor y sentimientos), Portraits of Woman (Retratos de mujer), Teen Spirit (Espíritu adolescente), que es la más nutrida en cantidad de títulos, y What´s going on? (¿Qué está pasando?), en la que se agrupan aquellos films con propuestas temáticas o estéticas infrecuentes. Entre todas estas, las únicas secciones competitivas son Family Affairs y Teen Spirit.
En la primera, integrada por siete títulos, las películas retratan los vínculos familiares desde distintos ángulos. A veces desde el drama, como en El mundo del revés, de Sylvain Desclous, o en Un hombre, mi hijo, de Florent Gouëlou. Otras veces con humor, como la animada Almuerzo dominical, de Céline Devaux. En cambio las 12 películas en Teen Spirit abordan distintas historias sobre el duro trance de hacerse grandes. En el universo amplio de la sección What’s going on? se destacan las propuestas de la también animada La noche de las bolsas de plástico, de Gabriel Harel, cuya historia transcurre en un universo femenino en el que las bolsas de plástico adquieren una ominosa existencia. O la descontrolada En búsqueda del Ultra-Sexo, que hurga en los archivos desclasificados del FBI sobre películas condicionadas. Sus directores son Nicolás Charlet y Bruno Lavaine, conocidos por su trabajo junto al dúo Daft Punk. Para acceder a la programación solo se debe ingresar al portal www.myfrenchfilmfestival.com.
My French Film Festival ya había tenido una edición online este año, entre los meses de enero y febrero, pero sus responsables creyeron que realizar una edición extraordinaria era una idea oportuna, dado lo particular de las circunstancias sanitarias que atraviesa el mundo. Cabe aclarar que la programación actual es completamente nueva respecto de la edición realizada a comienzos del año. La misma funciona además como un oportuno compendio de la historia del festival, reuniendo los mejores títulos de las diez últimas ediciones. La idea detrás de la consigna es darle visibilidad a los nuevos autores, muchos de los cuales serán sin dudas los encargados de crear el cine francés en los próximos años.
Pero la propuesta no concluye con las películas porque, como ya se sabe, uno de los momentos más gratos del ritual del cine son las charlas posteriores. Para eso, My French Film Festival le propone al público usar su página de Facebook (@MyFrenchFilmFestival) como Meeting Point donde encontrar compañeros de festival, comentar los cortos vistos e intercambiar opiniones. Además el festival pone sobre la mesa el formato del streaming como posibilidad para que estos eventos, que por lo general se realizan en salas, encuentren una alternativa en tiempos de coronavirus. Teniendo en cuenta la proximidad del 22° Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici), que originalmente estaba programado para realizarse entre los días 15 y 26 de abril, y el silencio que sus responsables mantienen hasta ahora, tal vez no sea descabellado pensar que el streaming puede ser una alternativa viable para evitar su posible postergación o cancelación.  

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

jueves, 26 de marzo de 2020

SERIES - "Amazing Stories", por Apple TV+: Un Sipielberg devaluado

El gran Steven Spielberg volvió a la televisión. Es cierto que no lo hizo en el rol de director –actividad que lo lanzó a la fama allá en los ’70 con películas como Tiburón (1975) o Encuentros cercanos del tercer tipo (1977)—, sino como productor, rubro en el que posee un currículum no menos impresionante. En este caso se trata de la serie Amazing Stories, que desde comienzos de marzo se emite a través de la plataforma de streaming Apple TV+ a razón de un capítulo por semana. Hasta el momento se han estrenado tres de los cinco episodios que integran esta primera temporada. Que en realidad sería la tercera, ya que la serie nació en la década de 1980 y tuvo sus dos ciclos originales entre 1985 y 1987, conocidos en América latina como Cuentos asombrosos. Aunque no se trató de un éxito de público, si fue un hito en materia de producción, por la calidad casi cinematográfica de su puesta en escena y por el nivel de los nombres que se involucraron en el proyecto. Vale la pena entonces hacer un viaje al pasado, para conocer un poco más aquel origen antes de meterse de lleno en la nueva propuesta.
Como se comprobó a partir del revival que terminó de explotar hace tres años atrás con el estreno de la serie Stranger Thinghs, los ’80 fueron el paraíso del relato fantástico pasado por el colorido filtro del pop. En aquellos años, que a su vez estaban releyendo la cultura popular de la década de 1950, el género fantástico, el terror y la ciencia ficción tuvieron una nueva era dorada en la que Spielberg y su generación tuvieron mucho que ver. Igual que otros productos de la época, como la película de episodios Creepshow (1982), dirigida por George Romero y guión de Stephen King, o la serie de capítulos autoconclusivos Cuentos de la cripta (1989-1996), Amazing Stories estaba inspirada en la serie La dimensión desconocida (The Thwilight Zone), cuyas emisiones originales se desarrollaron entre 1959 y 1964, convirtiéndose en un verdadero hito por su impacto en el imaginario colectivo y por su rol en la masificación de los géneros arriba mencionados.
Ambicioso como de costumbre, Spielberg convocó a un equipo de directores de un nivel que tal vez ninguna otra serie en la historia ha vuelto ni volverá a tener. Además de él mismo, la lista incluye los nombres célebres de Martin Scorsese, Clint Eastwood, Joe Dante, Robert Zemeckis, Tob Hopper, Irvin Keshner, Tom Holland y Bob Clark, junto a jóvenes promesas como Brad Bird, quien una década más tarde sería uno de los fundadores de Pixar. Y además le permitió a actores reconocidos enfrentar el desafío de dirigir. Entre ellos se contaban Burt Reynolds, Timothy Hutton, Paul Michael Glasser (conocido por interpretar al personaje de Starsky en la popular serie Starsky y Hutch) o Danny De Vito, quien al año siguiente filmaría su primera película, la inolvidable y políticamente incorrecta Tira a mamá del tren (1987), comenzando así una exitosa carrera como cineasta.
Siempre con La dimensión desconocida como modelo, los tres capítulos emitidos de la temporada 2020 de Amazing Stories tienen como denominador común sobre todo al género fantástico, con algunos ribetes que bordean la ciencia ficción. Pero hasta el momento los argumentos se han mantenido alejados del territorio del terror y no recurren con tanta frecuencia a la herramienta del humor, elementos que ocupaban un lugar importante en el desarrollo de algunos de aquellos 45 episodios originales de los ’80. Habrá que esperar a ver si algo de eso reaparece con más fuerza en los episodios que aún quedan pendientes, cuyos estrenos están previstos para los próximos viernes 27 de marzo y 3 de abril.
El capítulo que tuvo la responsabilidad de presentar el relanzamiento de la serie fue “The Cellar” (El Sótano). Ahí un desganado millennial viaja cien años hacia el pasado de manera involuntaria, cuando desciende al sótano de una vieja casa en refacción durante una tormenta de inusual magnitud. Ahí conoce y se enamora de una joven de su edad, quien habitaba la casa en aquel momento. El resto del episodio se desarrolla sobre la red de cruces en el tiempo que la pareja enfrenta para salvar su amor. El capítulo siguiente tiene como protagonistas a dos amigas adolescentes que viven en un típico barrio obrero de la comunidad negra. Ambas aspiran a convertirse en atletas, disciplina que esperan las ayude a conseguir lugar en la universidad. Pero una de ellas muere en un accidente y cuando su espíritu queda atrapado entre los vivos debe descubrir cuál es la razón para no haber ido directo al más allá. El título del episodio es “The Heat”, cuya traducción literal –El calor, aunque también puede ser El ardor— ofrece una pista acerca del desarrollo de la trama. El tercero, “Dynoman and the Volt!”, es el episodio más clásico tanto en términos argumentales como dramáticos. Un chico fanático de las historietas de superhéroes debe cederle el cuarto a su abuelo, quien necesita recuperarse de una operación en la rodilla. Aunque al principio el chico se alejará del viejo debido a su carácter hosco, pronto descubrirá que en su infancia también le gustaban los cómics, hasta que la aparición de un objeto extraño termina de reunirlos.
La nueva versión de Amazing Stories no derrocha originalidad. Las referencias de cada capítulo resultan evidentes, abrevando directamente en la fuente de distintas películas que acabaron convertidas en clásicos, como Volver al futuro (1985), Ghost, la sombra del amor (1990) o, de forma un poco más indirecta, El protegido (2000). Pero esta obviedad se traslada también a las estructuras internas de los relatos, todos ellos basados en el desarrollo del arco dramático del vínculo entre los dos protagonistas, cuyos destinos en los tres casos se encuentran atados a la aparición del elemento fantástico. Por esas razones, y más allá de algún lazo eventual con la cultura del siglo XXI, los relatos de Amazing Stories se perciben anticuados y nunca terminan de asombrar, más preocupados por calzar en imaginarios reconocibles para el potencial espectador que por ofrecer un universo, ya no digamos con reglas propias, pero al menos sí que se atreva al desafío de historias originales.  

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

miércoles, 25 de marzo de 2020

CINE - Murio el director de "Re-Animator": Stuart Gordon, reanimador

Es posible que para la mayoría, incluso para quienes consumen cine de manera asidua, en nombre de Stuart Gordon resulte ligeramente familiar. Sin embargo es casi imposible que alguien no recuerde, incluso con detalle, títulos como el mega blockbuster de Disney Querida encogí a los niños (1989), Usurpadores de cuerpos (1993) o en especial Re-Animator (1985), película que se encuentra entre las más emblemáticas dentro de la ola que en la década de 1980 fusionó al cine fantástico, el terror y el gore con altas dosis de humor negro. Además de ser, claro, una de las adaptaciones más notorias –y en este caso muy, muy libre— de la obra de uno de los maestros del horror gótico en la literatura, el estadounidense H. P. Lovecraft. Con él comparte la etiqueta de autor de culto, categoría en la que el reconocimiento no siempre tiene que ver con la calidad de una obra, sino con su capacidad de pregnancia en un determinado nicho. Y es cierto que en el caso de Gordon, quien falleció hoy en Chicago a los 72 años, el asunto de la calidad puede ser materia de discusiones, porque se trata de un concepto atravesado en gran medida por lo subjetivo y puede variar de acuerdo a la forma en que se ha moldeado la mirada de cada espectador, pero no caben dudas de que algunos de sus trabajos ayudaron a darle afirmar al imaginario de una época.
Surgido de la escena del teatro independiente a finales de los ’60, Gordon se volvió relativamente famoso tras ser detenido luego de exhibir una versión psicodélica de Peter Pan no exenta de interpretaciones políticas, en la que el viaje al País del Nunca Jamás adquiría la forma de un trip lisérgico. Ya en los ’70 fundó la compañía teatral The Organic Theatre junto a su esposa, la actriz Carolyn Purdy, con quien estuvo casado desde 1968 hasta hoy. The Organic ostenta el mérito de haber sido la primera compañía en poner en escena varias obras del luego prestigioso dramaturgo y guionista David Mamet, a quien Gordon y Purdy conocían por ser vecinos de su natal Chicago.
La llegada de Gordon al cine fue tardía, poco antes de cumplir los 40 años, justamente con la truculenta y sanguinaria, pero terriblemente divertida Re-Animator. La misma es una adaptación del famoso cuento “Herbert West, reanimador”, cuya historia de un médico que inventa una fórmula para revivir a los muertos está inspirada en la famosa novela de Mary Shelly Frankenstein. Gordon decidió ambientar el relato en el presente (los años ’80) debido a que no contaba con presupuesto para realizar una recreación de época, ya que el cuento original transcurre en la década de 1910. El éxito de Re-Animator, considerada una de las películas en las que se utilizó mayor cantidad de sangre de utilería, serviría también para que la industria del cine le prestara más atención a la obra de Lovecraft, que luego del estreno empezó a ser adaptada con más asiduidad.
Re-Animator, que forma parte del boom de las películas de zombies de los años ’80, reúne además a casi todos los miembros de la familia que Gordon se construyó en el cine. En este film el papel protagónico es interpretado por Jeffrey Combs, el guión está escrito junto a Dennis Paoli, el productor es Brian Yuzna y forman parte del elenco la actriz Barbara Crampton y la propia Purdy, todos ellos presentes en buena parte de la filmografía de Gordon. A su esposa incluso solía reservarle papeles que indefectiblemente acababan muertos: que hoy sea ella la que lo despide es una paradoja en la que sin dudas Gordon encontraría algo de humor.
Como director Gordon acumula un puñado de éxitos discretos. Volvió a adaptar a Lovecraft varias veces, como en su segunda película, From Beyond (1987, conocida en Argentina con el título de Re-Sonator) o en Castle Freak (1995). Pero también adaptó el popular cuento de Edgar A. Poe La fosa y el péndulo (1991) y la obra de su amigo Mamet Edmond (2005), protagonizada por William H. Macy y con guión del propio dramaturgo. Gordon también tuvo una importante carrera como guionista, siendo responsable un éxito enorme como Querida encogí a los niños, una de las películas más vistas de 1989. También escribió junto a su amigo Paoli el libreto de Usurpadores de cuerpos, la tercera versión de un total de cuatro que se realizaron de la novela de Jack Finney, que esta vez fue dirigida por Abel Ferrara. Una carrera modesta en muchos sentidos, pero con un destacado impacto en el terreno popular.  

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

lunes, 23 de marzo de 2020

SOCIEDAD - Sitios porno liberan su contendio en Italia, España y Francia durante la cuarentena

Hace tres meses nadie hubiera imaginado que una de las industrias más polémicas vinculadas al entretenimiento como la pornografía, también denominada con el eufemismo de “cine para adultos”, pudiera terminar vinculada a una causa de bien público. Por decirle de algún modo. Es cierto que a comienzos de 2020 nadie hubiera pensado tampoco que en marzo el mundo entero se encontraría en estado de sitio. Mucho menos que sería por culpa de una mutación del virus de la gripe, así que de ahí para adelante cualquier cosa puede ser posible, incluso las más insólitas. Algo de esa perplejidad suspendida apareció hace algunos días al conocerse la noticia de que PornHub, el portal online de cine porno más grande del mundo, liberó su contenido Premium en los tres países europeos más afectados por la crisis provocada por la pandemia de coronavirus.
La decisión de ofrecer a los encuarentenados del Viejo Continente el acceso a los archivos completos del gigante del porno es análoga a la que tomaron otros productores de contenidos, con la idea de ayudar a paliar la situación de confinamiento a la que cientos de millones de personas se ven forzadas en este momento. Así como las productoras de cine suben los suyos a internet para que se los pueda consumir de forma gratuita (o a muy bajo costo), o los grandes teatros y óperas del mundo ofrecen sus obras y puestas más emblemáticas a través de streaming, del mismo modo PornHub liberó sus contenidos.
La primera beneficiada por esta determinación fue Italia, el país más claramente afectado por la pandemia, en donde la plataforma abrió la suscripción gratuita el 12 de marzo, disparando las búsquedas en un 4.700 %. Una semana después el portal publicó un nuevo comunicado, donde se expresaba que “en vista de la expansión de las cuarentenas, estamos extendiendo el acceso gratuito a Free Pornhub Premium para este mes para nuestros amigos en España, y así ayudar a pasar el tiempo y mantenerlos entretenidos». Una movida que también incluyó al territorio de Francia. En todos los casos, la misma tiene fecha de caducidad: el 8 de abril. Está de más aclarar que es imposible acceder a este beneficio desde ningún otro país que no sea uno de los tres mencionados.
Además de esto, PornHub también anunció la decisión de donar su porcentaje de ingresos de la web Modelhub, sección dedicada al contenido producido por modelos. Según informa la propia plataforma en una nota de prensa, dicha donación no afectará a las ganancias de las personas encargadas de producir el material. El gesto del portal de permitir que los ciudadanos y ciudadanas de estos territorios tuvieran acceso sin costo a sus servicios impactó también en la competencia y otros sitios de streaming dedicados al género, como Xhamster, no tardaron en imitarlo.
Se ha dicho que PornHub es la plataforma más grande dedicada al porno, con un archivo de más de cinco millones de videos disponibles, más de 10 millones de suscriptores, además de 120 millones de visitantes diarios y 42 mil millones anuales en 2019. Sus contenidos van desde las películas de las productoras más importantes de la industria hasta videos caseros, protagonizados por amateurs. Aunque en esencia resulta similar a la que han tomado otros productores de contenido, la iniciativa también ha tenido sus críticos.
Distintas agrupaciones feministas de España condenaron la propuesta por considerar que, entre otras cosas, la pornografía “vulnera a la mujer como ser humano”, permitiendo además la exhibición de algunas prácticas que pueden ser consideradas como delito. Así se lo hicieron saber desde la agrupación Mujeres por la Abolición, quienes consideran “aberrante” patrocinar la gratuidad de estos sitios. “Esta industria deshumaniza porque se basa en el dolor, la humillación, la sangre y el sufrimiento. Las personas que consumen vídeos de este tipo se convierten en analfabetos de la sexualidad, porque no saben cómo nos sentimos las mujeres, ni qué nos gusta”, concluyeron.
En la misma línea, el colectivo de mujeres Feminicidio-Net también mostró su disgusto ante el impulso. “Estamos en cuarentena por #COVID2019 y hay quienes aprovechan para blanquear sus negocios ofreciendo ‘porno gratis’. Lo que pocas personas saben es que se recogen firmas para cerrar Pornhub por beneficiarse de la trata de menores”, denuncia la entidad desde su cuenta de Twitter. Ahí mismo incluyen el enlace de acceso a una campaña que se propone reunir el apoyo de un millón de personas para solicitar el cierre de la popular plataforma del porno. La petición está patrocinada por la asociación sin fines de lucro Traffickinghub, cuyos responsables informan que “en los últimos meses ha habido varios casos de tráfico sexual y de violación de menores que fueron presentados en Pornhub”. La campaña se realiza a través de la plataforma Change.org (bit.ly/3afnES6).
Finalmente, la teórica e investigadora feminista Rosa Cobo Bedia publicó una columna en el diario El País de Madrid, desde la cual también ataca la decisión del famoso sitio de liberar su contenido en España como si se tratara de “un gesto de solidaridad”. “A pesar de que sectores de la opinión pública creen que el porno es un fenómeno de representación textual, vinculado a la libertad de expresión y a la libertad artística, hay que señalar que en el porno no hay simulación”, expresa Cobo Bedia. “Las mujeres son penetradas una y otra vez por todos los orificios. El dolor, el daño y la humillación de las adolescentes y mujeres que vemos en las representaciones pornográficas es real, no es simulado. La creación de nuevos imaginarios pornográficos, que incluye la normalización del incesto o la violación en manada, son una exaltación de la violencia contra las mujeres”, continua el texto, en el que destaca que dentro de la construcción de la pornografía “lo femenino es definido como irrelevante”.
PornHub también es conocido por presentar todos los años un completo informe estadístico en el que se muestra, entre otras cosas, dónde y de qué manera se consume el porno a escala global. Un mapa virtual del género. Según surge del análisis de los datos de 2019, Francia se encuentra dentro del Top Five de países en los que más porno se consume, detrás de Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Canadá. Por su parte Italia ocupa el séptimo lugar y España la posición número 12. Argentina figura en la decimonovena ubicación, luego de llegar a estar quinta en 2017. Por su parte, París ocupa el tercer lugar en el ranking de ciudades con mayor consumo de pornografía, Roma el undécimo y Milán el decimocuarto.
Pero Francia, Italia y España no solo se encuentran entre los principales consumidores de porno del mundo, sino que también son tres potencias en materia de producción. Tampoco sería descabellado encontrar en el conjunto de esos indicadores algunas de las razones que permitan entender mejor los por qué detrás de esta decisión, que la empresa ha querido presentar como un gesto filantrópico.  

Artículo publicado originalmente en el portal de noticias www.tiempoar.com.ar

sábado, 21 de marzo de 2020

CINE - PCI presentó ciclo gratuito de cine argentino online y charlas con los cineastas

La llegada del coronavirus y las restricciones a la circulación impuestas por el gobierno en busca de minimizar su impacto, provocaron una previsible crisis en los consumos culturales. Con las actividades masivas suspendidas como forma de prevenir posibles contagios, los artistas y productores de las obras perjudicadas comenzaron a buscar alternativas para acercar su trabajo al público, tendencia que se acelero con la declaración del aislamiento social obligatorio que rige desde hoy. Entre las iniciativas surgidas en este contexto se destaca Cuarentena de películas, ciclo diario y gratuito de cine argentino online, organizado por la Asociación de Directores de Cine PCI, que incluye además una charla virtual con los directores de las películas programadas.
Cuarentena de películas ofrece una lista de doce títulos, uno por cada jornada de aislamiento prevista, seleccionados entre lo mejor y más reciente del cine argentino. Los mismos estarán disponibles de forma gratuita entre las cero y las 20 horas de cada día través del sitio http://www.puentesdecine.com. Una vez concluido el horario de visionado y sin salir del sitio, los espectadores podrán participar de un diálogo con el director de cada film. Estas charlas también podrán seguirse a través de las redes sociales de PCI. “En esta época de distanciamiento en los espacios públicos proponemos no alejarnos del todo. ¡Que el Arte nos vincule!”. Así dice la gacetilla enviada por PCI para informar sobre el ciclo, que será gratuito casi todos los días. Con excepción de los miércoles y sábados, en los que se proyectarán películas en carácter de estreno a través de Cine.ar, la plataforma de streaming dedicada al cine argentino, en donde el costo para ver estos y otros títulos es de apenas $30.
Las actividades de Cuarentena de películas comenzaron hoy con la “proyección” de Aire libre, cuarto trabajo en la filmografía de la cineasta Anahí Berneri, estrenado oportunamente en la competencia oficial del Festival de San Sebastián. Protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Celeste Cid, la película de 2010 cuenta la historia de un matrimonio que decide mudarse a las afueras de la ciudad en busca de reconstruir un vínculo desgastado por los años. Por su parte mañana será el turno de La muerte no existe el amor tampoco, de Fernando Salem, primero de los estrenos previstos dentro del ciclo. El film, cuyo guión está basado en Agosto, segunda novela de la escritora y actriz Romina Paula, aborda el tema del duelo.
La tercera parada del ciclo será el domingo con Taekwondo (2016), película firmada por el tándem integrado por Marco Berger y Martín Farina, en la que a partir de una estructura coral retratan los vínculos que el deseo y el amor hacen surgir en un grupo de amigos reunidos en una quinta durante un verano caluroso. El tono ligeramente erótico del Taekwondo le da lugar al drama histórico de Cordero de Dios, primera y única ficción de la cineasta Lucía Cedrón, en la que retrata los conflictos que surgen entre una madre y su hija a partir del secuestro del padre. Teñida por la sombra de lo autobiográfico (Cedrón estuvo exiliada en Francia durante la dictadura junto a su padre, el también cineasta Jorge Cedrón), Cordero de Dios ofrece una mirada no exenta de crítica que abarca el oscuro período de la dictadura.
En esas mismas aguas se mueve la ópera prima de Benjamín Ávila, Infancia clandestina, elegida para el martes 24 de marzo, día en que se conmemora el día de la Memoria. De corte autobiográfico, el film de Ávila aborda la particular forma en que un preadolescente vive la militancia guerrillera de sus padres durante la llamada lucha armada. Un día después y también en carácter de estreno se verá Los sonámbulos, último trabajo de la cineasta Paula Hérnandez, que aborda las tortuosas relaciones entre los miembros de una familia durante unas complicadas fiestas de fin de año.
La lista se completa con el documental Escuela normal (Celina Murga, 2012), el estreno de Las buenas intenciones (Ana Garcia Blaya, 2020), Pinamar (Federico Godfrid, 2016), Que sea Ley (2019), documental de Juan Solanas sobre la Ley de Aborto, y Caito (2012), dirigida por el actor Guillermo Pfening. La película que cerrará esta Cuarentena de películas aún no está confirmada. En su lugar, al ser consultados por Página|12, los responsables de PCI manifestaron que, a partir de las buenas repercusiones del anuncio, están evaluando extender el ciclo más allá de los límites de la cuarentena. 

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

martes, 17 de marzo de 2020

CINE - Para pasar la cuarentena, productores de cine ofrecen sus películas online

La crisis sanitaria producida por la veloz expansión del virus gripal Covid-19, conocido popularmente como Coronavirus, ha producido severas consecuencias que van mucho más allá del estricto ámbito de la salud. En la economía hace rato se empezaron a sentir los efectos provocados por la caída de las actividades comerciales y laborales, y lo mismo ocurre en el territorio cultural. La suspensión de actividades colectivas que incluye el cierre de los museos, las salas de exposición y de conciertos, de los teatros y de los cines ha dejado a sus públicos sin sus espacios de ocio y consumo artístico. Pero como la Edad Media es cosa del pasado y ahora existe internet, algunos de ellos pueden encontrar ahí un placebo para minimizar los efectos colaterales y el síndrome de abstinencia provocado por una cuarentena que sin declararse oficialmente ya se hace sentir en los hechos. Dadas las circunstancias, las plataformas de streaming se han convertido en un salvavidas virtual, al menos para los cinéfilos y melómanos, cuyos objetos de deseo que no dependen exclusivamente del contacto en vivo y en directo con los artistas.
La Argentina, a través de su Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), ha sido pionera en eso de buscarle una alternativa al cierre de las salas y la suspensión temporal del calendario de estrenos. En un comunicado emitido el lunes, luego de la conferencia del presidente Alberto Fernández, el Incaa ofreció el espacio de Cine.ar, la plataforma de streaming de contenido exclusivamente nacional, a todas las películas que se encuentran actualmente en cartel y a aquellas cuyos estrenos estaban programados dentro de las próximas dos semanas. El compromiso incluye destinar la totalidad de lo recaudado por esa vía a los productores de cada una. Vale recordar que el costo para ver un estreno a través de Cine.ar es de apenas $30. Entre las películas que ya están disponibles se encuentra La sombra del gallo, policial dirigido por Nicolás Herzog, estrenado el jueves pasado, que aborda el tema de los femicidios y pone en cuestión la cuestión de la masculinidad y la culpa.
Quien también sorprendió con una idea similar fue el prestigioso cineasta Mariano Llinás, quien desde la cuenta de Twitter de su productora EL Pampero Cine, anunció que en breve subirá su última película, la maratónica La Flor, cuya duración supera las 14 horas, para que quien quiera pueda verla de forma gratuita durante el tiempo que dure “la cuarentena”. El texto publicado dice: “OK. El Pampero Cine y Piel de Lava (el grupo de actrices conformado por Pilar Gamboa, Laura Paredes, Elisa Carricajo y Valeria Correa) anuncian que, frente a los reiterados pedidos, han decidido poner a disposición pública y gratuita a la otrora inaccesible La Flor durante el tiempo que duren las medidas de confinamiento. Ello habrá de suceder PRÓXIMAMENTE”.
La Flor es la tercera ficción dirigida por Llinás, un relato monumental desde lo cinematográfico que reúne un total de seis episodios. Y si bien cada uno de ellos podría ser una película con un valor independiente, conforman una unidad que se dispara en todas las direcciones narrativas posibles. Un producto solo posible gracias a la megalómana y aventurera generosidad de un director acostumbrado a desafiarse a sí mismo con proyectos irrealizables que, sin embargo, siempre consigue completar. Habrá que estar atentos a las novedades que puedan llegar a través de las redes de El Pampero Cine.
En los Estados Unidos parecen haber llegado por otros medios a la misma conclusión. Al menos eso demuestra la decisión tomada también hoy por NBCUniversal, uno de los gigantes de las comunicaciones estadounidenses, quienes decidieron que sus próximos estrenos se realicen tanto en salas de cine como en diversos sistemas de streaming y alquiler on line bajo demanda. Eso incluye algunos de sus últimos estrenos como la nueva versión del clásico El hombre invisible, que llegó a las pantallas locales hace dos semanas, o La cacería, cuyo desembarco en la Argentina estaba previsto para finales de abril, o algunos de los blockbusters que tienen en su agenda inmediata, como la película animada Trolls World Tour, programada para principios del mes que viene en todo el mundo.
El comunicado emitido por NBCUniversal, firmado por su CEO Jeff Shell, dice que "Dada la rápida evolución y los cambios sin precedentes en la vida diaria de los consumidores durante este difícil momento, la compañía consideró oportuno ofrecer esta opción tanto en el hogar como en los cines”. El cierre del anuncio conjuga la esperanza con una razonable mirada del presente: "Esperamos y creemos que la gente seguirá yendo al cine en los lugares en donde eso sea posible, pero también entendemos que para los espectadores en diferentes áreas del mundo eso es cada vez más difícil". Claro que casi nada en la vida es gratis y menos en Estados Unidos. Lejos de los precios más que accesibles de la plataforma Cine.ar o del filantrópico gesto de Llinás de ofrecer su trabajo sin costo alguno para el espectador, el alquiler online de estos estrenos de Universal tendrá un costo de 19,99 dólares dentro de su país y valores equivalentes en el resto del mundo en donde la oferta esté disponible. Más o menos lo que cuestan cuatro entradas de cine en la Argentina sin incluir ninguna promoción tipo 2x1 o similares, como las que habitualmente están disponibles en todos los complejos multisalas.  

Artículo publicado originalmente en el portal de noticias www.tiempoar.com.ar

lunes, 16 de marzo de 2020

CINE - Por el coronavirus los estudios Universal estrenarán sus películas de forma simultanea en cines y streaming

La compañía NBCUniversal anunció hoy que, a causa de la crisis provocada por la rápida expansión del virus Covid-19, conocido como coronavirus, los próximos estrenos de las películas producidas por los estudios Universal, pata cinematográfica del grupo, se realizarán de manera simultánea en las salas de cine del circuito comercial y a través de las plataformas de streaming o alquiler bajo demanda. El anuncio especifica que se trata de una movida limitada al lanzamiento inminente de algunos títulos, afectados por el particular escenario inmediato, y no de una política general para todo el calendario de estrenos programados para 2020. La duración de la iniciativa aún no está resuelta, como tampoco a cuántos títulos se aplicará.
Con esta decisión, anunciada por el CEO Jeff Shell, NBCUniversal busca paliar, al menos de manera parcial, la caída del consumo cinematográfico a partir del masivo cierre preventivo de los complejos de exhibición en todo el mundo. Entre los títulos incluidos se encuentra el blockbuster infantil Trolls World Tour, una de las grandes apuestas de la empresa para la temporada de primavera en el hemisferio norte, cuyo estreno está previsto en todo el mundo a comienzos de abril. La medida alcanza también a películas que se sumaron recientemente a las carteleras, como El Hombre Invisible, estrenada hace dos semanas en la Argentina, o La cacería, cuyo estreno local estaba originalmente previsto para el 23 de abril.
Las películas estarán disponibles en una amplia variedad de servicios de alquiler online a un precio sugerido de 19,99 dólares dentro de los Estados Unidos, o a un valor equivalente en los mercados internacionales. De esta forma la empresa espera ofrecer opciones a todos aquellos consumidores que no puedan o no deban ir a los cines debido a las medidas adoptadas para minimizar el impacto de la crisis sanitaria.
"Dada la rápida evolución y los cambios sin precedentes en la vida diaria de los consumidores durante este difícil momento, la compañía consideró oportuno ofrecer esta opción tanto en el hogar como en los cines. NBCUniversal continuará evaluando el entorno a medida que las condiciones evolucionen y determinará la mejor estrategia de distribución para cada mercado, de acuerdo a como la situación actual se vaya modificando", se lee en el comunicado de la compañía. "Esperamos y creemos que la gente seguirá yendo al cine en los lugares en donde eso sea posible, pero también entendemos que para los espectadores en diferentes áreas del mundo eso es cada vez más difícil", concluye.
La medida presentada por la empresa estadounidense es similar a la que en la Argentina adoptaron las autoridades del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). A través de un comunicado difundido el día de ayer, en el que se determinó el cierre de todas las salas de cine, el Incaa pone a la plataforma Cine.ar a disposición de todas aquellas películas nacionales actualmente en cartel, o cuyos estrenos estuvieran programados dentro de los próximos 14 días, comprometiéndose a poner el total de lo recaudado por esa vía a disposición de las empresas productoras de cada una.
Las nuevas políticas de emergencia que los estados nacionales están poniendo en práctica para enfrentar la pandemia hacen que la industria del cine, una de las más poderosas de los Estados Unidos, se enfrente a una situación crítica que no tiene precedentes en su historia. Ya son 32 o más países los países que, como la Argentina, han decretado la suspensión total de las actividades públicas colectivas, que entre otras cosas incluye el cierre de las salas de cine. Una medida que también ha sido adoptada de manera parcial por otros 15 territorios y que se espera se traslade a muchos más.
Dentro de los Estados Unidos ya se ha ordenado el cierre de salas comerciales en ciudades como Nueva York y Los Ángeles, y es muy probable que la mayoría de los cines del país, si no todos, sigan esa misma línea en el transcurso de esta semana. Mientras se evalúa esta decisión, las salas que todavía permanecen abiertas han limitado su capacidad a un máximo de 50 personas por proyección. Todo eso equivale a pérdidas multimillonarias para los grandes estudios de Hollywood, que son los que dominan de forma casi hegemónica el mercado global de la exhibición.
Durante el último fin de semana, los ingresos de la taquilla norteamericana cayeron a su nivel más bajo de los últimos 20 años, panorama que se replica de manera casi idéntica en las boleterías del resto del mundo. La decisión de la NBCUniversal representa una alternativa a la política de retraso del calendario de estrenos que hasta ahora vienen llevando adelante los grandes estudios de Hollywood. La propia Universal ya retrasó el lanzamiento del nuevo episodio de la saga Rápido y Furioso de finales de mayo de 2020 para abril de 2021, mientras que Disney retrasó el de Mulan y Paramount el de Un lugar en el silencio Parte 2. La MGM había sido el primer estudio en realizar un cambio de esa naturaleza, moviendo el estreno de Sin tiempo para morir, la nueva película de James Bond, de finales de abril al mes de noviembre.
La iniciativa de NBCUniversal podría cambiar esa política de retrasos, pero al mismo tiempo generar rispideces en el vínculo con los exhibidores, una parte fundamental en la industria del cine, quienes hasta ahora se negaron a estrenar películas que tuvieran un lanzamiento paralelo en las plataformas de streaming o de alquiler bajo demanda.
NBCUniversal es uno de los grandes gigantes de la comunicación es los Estados Unidos. El conglomerado incluye a la cadena de televisión NBC, al operador de cable Comcast y las empresas de Universal vinculadas al cine y a la música. 

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

domingo, 15 de marzo de 2020

CINE - La batalla por el aborto legal llegó al cine (hace rato): Estrenarán película provida en Semana Santa

El debate en torno a la aprobación de una ley que garantice a todas las mujeres el acceso al aborto de manera legal, segura y gratuita ha dividido a la sociedad. Tras el rechazo del Senado al proyecto presentado en 2018, estas discusiones se extendieron a todos los ámbitos, incluso al territorio del cine. El año pasado el documental de Juan Solanas Que sea ley llevó el asunto hasta el Festival de Cannes, exponiendo argumentos a favor de la legalización. Esta semana llegó la respuesta. En coincidencia con la realización de la marcha por el Día Internacional de la Mujer, la distribuidora Digicine anunció el estreno de Inesperado (Unplanned) para el 9 de abril.
Se trata de una historia basada en hechos reales que se autodefine "provida" y que según la gacetilla exhibe, entre otras cosas, la escena de un feto “de 13 semanas peleando por su vida en un procedimiento de aborto”. También “informa” que fue “censurada” en EE.UU., donde se la calificó con la etiqueta R (Restricted, equivalente a Solo para mayores de 18) debido a la crudeza de algunas escenas. No es habitual que las gacetillas que acompañan el anuncio de un estreno cometan errores tan groseros como confundir la aplicación del sistema de calificación con un acto de censura. La calificación R es la que reciben los films que incluyen detalles explícitos como el que la gacetilla describe. Películas como la coreana Parasite, última ganadora del Oscar, o la reciente versión de El hombre invisible, ambas todavía en cartel, han recibido esta misma etiqueta R sin que nadie hiciera un escándalo.
Inesperado está producida por organizaciones cristianas "provida" como 40 Days for Life o The Right to Life League y cuenta la historia de Abby Johnson, una psicóloga que antes de convertirse en militante antiaborto trabajó ocho años para Planned Parenthood (PP, Paternidad/Maternidad Planificada), organización sin fines de lucro y de financiación mixta que es la mayor proveedora de salud reproductiva de Estados Unidos. Y aunque se presenta como una película antiaborto, en realidad es un panfleto contra esa entidad.
PP es un emblema de la lucha por la educación sexual, la anticoncepción y los derechos reproductivos de las mujeres que se encuentra enfrentada de forma directa con el presidente Donald Trump, quien nunca ocultó su posición "provida". Incluso, representantes y agrupaciones vinculadas al Partido Republicano han bregado históricamente por quitarle a la entidad el financiamiento estatal (unos $500 millones), que se destinan no a la realización de abortos (que se financian con fondos propios, ya que en Estados Unidos no es legal que las arcas federales solventen estas prácticas), sino a ofrecer servicios de salud reproductiva a mujeres de bajos recursos.
Los demócratas, en cambio, sostienen que los abortos representan solo el 3% de las actividades de PP. Inesperado dista de ser un manifiesto altruista contra el aborto. Se trata en cambio de un film de propaganda con una intención política clara: socavar el prestigio de la organización que se encarga de realizar la mayor cantidad de abortos en ese país, unos 300 mil al año. También es cierto que PP se ha visto envuelta en varios escándalos fogoneados por agrupaciones antiabortistas, pero ninguno de ellos derivó en condenas judiciales contra la entidad.
La estrategia que Inesperado usa para desprestigiar a PP es la de banalizar sus objetivos y a sus responsables. En el film, sus empleados se refieren a quienes acuden en busca de ayuda como clientes y no como pacientes, y siempre están más atentos a contar con una sonrisa exagerada el dinero que cobran por los abortos que a darles las instrucciones a las mujeres que acuden a ellos en busca de ayuda. No se trata de torpeza narrativa sino de un detalle pensado con la intención de hacer aparecer a quienes trabajan en el duro oficio de los abortos como seres incapaces de toda empatía. Cheryl, la directora del centro de asistencia de Texas en el que trabaja Abby, es prácticamente una caricatura de Maléfica, la bruja de Disney, con su pelo negro, los ojos oscuros siempre delineados y su vestuario elegante que no se aparta de la combinación blanco-negro. Ella dice cosas como: “La industria de las hamburguesas se financia vendiendo más hamburguesas. Nosotros somos la industria del aborto y nos financiamos con más abortos”.
El film no ofrece matices a la hora del análisis cinematográfico. Sus intenciones son evidentes y se expresan a través de metáforas que nunca se alejan mucho del objeto al que aluden, apelando a un simbolismo que delata su raíz cristiana. Ya el arco que recorre la protagonista, de directora de una clínica dedicada a realizar abortos a militante "provida", está cargado de subrayados. Montada sobre la misma parábola dramática que el vía crucis cristiano, Inesperado relata la pasión de Abby, su calvario y su "redención final". Una fábula claroscura construida de modo esquemático.
Todo comienza el día que, tras ocho años trabajando en la clínica, Abby ingresa por primera vez al quirófano para ayudar en el aborto que menciona la gacetilla. La forma en que los directores diseñaron el montaje de esa secuencia, intercalando primeros planos del monitor de ultrasonido que muestra como el feto es aspirado del útero, con otros en los que se ven las mangueras y recipientes transparentes en donde caen los restos, deja expuesta la intención abyecta. Y no es la única muestra de morbo.
Inesperado también registra de manera truculenta y extensa los efectos que un aborto químico produce en la protagonista (incluyendo el desprendimiento fetal que la propia Abby debe arrojar al inodoro con sus manos) y el retrato de un feto muerto realizado a puro plano detalle. Por paradójico que parezca en una película "provida", la ejecución de tales escenas parece movida por un deleite cargado de sadismo, como si sus responsables disfrutaran por adelantado del sufrimiento que esperan causarle al espectador.
Inesperado revela el carácter neo-inquisitorio de muchas iniciativas "provida" y una supuesta superioridad moral cuya pretensión parece ser la de “curar” a quienes abortan a través del tormento visual. Detrás de eso se oculta la misma lógica fascista que justificaba el tratamiento al que era sometido Alex, el ultraviolento protagonista de La naranja mecánica, a quien obligaban a ver sin pausa un compilado de escenas violentas con el fin de provocar rechazo donde antes había deseo y placer. De esta forma, el film también sugiere de forma no muy velada que quienes se dedican a realizar abortos sienten un placer no exento de lucro ante la posibilidad de ayudar (y hasta empujar) a otras a tomar una de las decisiones más difíciles que puede enfrentar una mujer: la interrupción forzada de un embarazo. Los creadores de Inesperado parecen estar convencidos de que torturándolas con escenas pornoabortivas lograrán “curar”, por medio de la culpa y la náusea, la moral desviada de las que defienden el derecho a tomar decisiones que involucran al propio cuerpo.  

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

viernes, 13 de marzo de 2020

SERIES - Cuando la venganza se convierte en un final (perversamente) feliz

La problemática en torno al viejo tema universal de la venganza no es ajena al colectivo de las series. Desde un clásico absoluto como la inglesa Los vengadores hasta producciones último modelo como Reprisal o Insatiable, pasando el melodrama ochentoso La vengadora, no han sido pocas las ficciones episódicas en las que el asunto ha ocupado el centro dramático y su revisión puede servir para exponer algunas ideas al respecto.

Parafraseando el comienzo de la novela La casa, de Manuel Mujica Láinez, podría decirse que la venganza es vieja. Revieja. Algunos incluso arriesgarán que tiene la edad de la humanidad y podrían tener razón si no fuera porque antes de que ésta se convirtiera en uno de los temas más poderosos del imaginario cultural ya existían la confianza, la traición y la humillación, partícipes necesarios para dar a luz a ese deseo insano. Es decir, no habría lugar para desquites ni revanchas si primero no hubiera habido una confianza rota o una sensibilidad humillada. Electra seguiría siendo una princesa feliz si su madre, la reina Clitemnestra, no se hubiera cargado a su padre, el poderoso Agamenón, luego de que éste volviera de Troya trayendo entre sus trofeos de guerra a su amante Casandra. Medea nunca se convertiría en la bruja mala que mata a sus propios hijos para hacer sufrir a su esposo Jasón, solo porque éste la dejó para casarse con otra. ¿Y quién se hubiera planteado aquella pregunta acerca del ser o no ser si el padre del príncipe Hamlet no hubiera muerto envenenado a manos de su hermano Claudio, para luego casarse con su esposa, la reina Gertrudis, y así quedarse con el trono y con el reino? Sin ese dolor no habría tragedia griega ni Shakespeare ni nada, porque el deseo de venganza solo puede surgir cuando hay algo que huele a podrido en Dinamarca.
Las series no son ajenas a este tema universal y su interés por él no es novedoso. El recorrido que se propone a continuación no solo abarca ejemplos de la producción actual, sino que también refleja el modo en que el acto en cuestión fue entendido por el género en el pasado. Un itinerario que de paso tal vez sirva para desarrollar algunas reflexiones en torno a ella, pero que no puede comenzar sin por lo menos hacer mención a una de las series inglesas más famosas de todos los tiempos, que ya desde su título evocaba a la cosa de manera directa.  

Mucho título y poca venganza  

Los vengadores (The Avengers, 1961) es una de las series de ficción más exitosas producidas por la BBC, la televisión pública británica. A pesar de su antigua popularidad, en pleno siglo XXI, a casi 60 años de su estreno, se vuelve necesario aclarar que estos Avengers no tienen nada que ver con el hoy famoso combo de superhéroes, creado por la casa de historietas Marvel Comics recién en 1963. Se trata en cambio de una saga originalmente policial de capítulos auto conclusivos, que se volvió famosa sobre todo por la influencia que tuvo en el entonces revolucionado mundo de la moda femenina. A tal punto que algunos de sus personajes como Emma Peel (la actriz Diana Rigg) o Tara King (Linda Thorson) se convirtieron en verdaderos íconos, influencers avant la lettre, y bastaba con que alguna de ellas se calzara unas minifaldas con botas largas o un catsuit de cuero negro, para que las chicas de todo el mundo salieran corriendo a buscar el modelito.
Sin embargo, en contra del propio título, el de la venganza fue un tema efímero dentro de su trama, limitándose a los dos episodios iniciales de la primera temporada, de un total de siete. En ellos un médico investiga la muerte de su prometida (y secretaria) a manos de una banda de narcotraficantes. Así conoce a un detective que va tras la pista de los mismos criminales y juntos deciden vengar el asesinato de la novia del protagonista, interpretado por Ian Hendry. Pero ocurrió que el personaje del detective John Steed, a cargo de Patrick Macnee, comenzó a volverse popular y a ganar espacio hasta hacer desaparecer al otro ya en los últimos capítulos de la temporada inicial. Para entonces Los vengadores había abrazado su carácter de serie en permanente reformulación, modificando no solo su tema central, sino que con el correr de los años también iría mutando de género y de estética, yendo del policial al espionaje y de la acción a la parodia. Entonces, mejor viajar algunos años hacia adelante y rescatar un ejemplo cuya trama hunde sus cimientos en lo profundo del espíritu vengativo. 

Razones para una venganza serial

En el mundo de las series de la década de 1980, monopolizado por las cadenas de televisión de Estados Unidos, tuvieron un lugar destacado aquellos melodramas que narraban las intrigas palaciegas de esa aristocracia plebeya que constituye el empresariado de aquel país. En dicha categoría se destacaron títulos como Dallas o Dinastía, que por entonces se repartieron el rating mundial y en donde las venganzas familiares más pueriles estaban a la orden del día. Tomando ese modelo como punto de partida, en la primera mitad de los ’80 llegó a la televisión argentina la miniserie de origen australiano Return to Eden (1983), estrenada con un título local que hoy sería un spoiler en sí mismo: La vengadora.
Interpretada por la actriz Rebecca Gillig, esta serie cuenta la historia de Stephanie Harper, heredera de un millonario emporio empresarial que a los 40 se siente feliz por primera vez en su vida. Es cierto que es dueña de una de las fortunas más grandes de Australia, pero ya se sabe que el dinero nunca sirvió para comprar amor ni pagar la felicidad. Con dos matrimonios fallidos y el único consuelo de dos hijos adolescentes, Stephanie cree que por fin le ha llegado la hora de ser afortunada también en el amor. Pero basta ver a Greg, su nuevo marido, para saber que su carita maliciosa y seductora esconde oblicuas intenciones. Las mismas se materializan a mitad del primer capítulo, cuando este joven tenista, playboy y trepador decide sacársela de encima arrojándola a un pantano lleno de cocodrilos voraces.
La serie, que hace casi 40 años fue un éxito, hoy en día casi no permite ser abordada sino como consumo irónico. Las enormes elipsis temporales, que el relato utiliza para colocar dramáticamente cerca a hechos que demandan de semanas y hasta de meses para producirse, hablan más de cierta inocencia que de torpeza o de malicia narrativa. Por supuesto que Stephanie no muere devorada por cocodrilos, sino que queda desfigurada y en apenas media hora será rescatada por un ermitaño que la curará y le dará dinero para que, amnésica como está y bajo el nombre de Tara Welles, se vaya a internar a una isla donde un cirujano plástico la reconstruirá, dejándola mejor que antes. Sobre el final de ese episodio se la puede ver protagonizando una clásica secuencia de entrenamiento, calzada en un ajustado maillot que destaca su figura, hasta ahora oculta por el vestuario conservador de Stephanie. Solo que en lugar de golpear reses muertas o perseguir gallinas como Rocky, ella se pone en forma con una rutina de gimnasia a lo María Amuchástegui. Ahí nace Tara y con ella desaparece Stephanie: estamos en presencia de La Vengadora.
Lo que sigue ronda el delirio y eso es lo que hace que den ganas de seguir viendo la serie. Los últimos dos capítulos desarrollan el plan inverosímil que la protagonista ha urdido para vengarse de su esposo y victimario. Stephanie/Tara regresa a Sidney decidida a hacerse famosa como supermodelo y así enamorar de nuevo a Greg quien, por supuesto, no solo no la reconoce sino que muerde el primer anzuelo que le tiran. Más allá de sus debilidades, la serie introduce algunos elementos de interés para profundizar en el tema de la venganza.
El más llamativo es que Stephanie/Tara nunca se preocupa por el hecho de que sus dos hijos han quedado a cargo del psicópata que la tiró directo a las fauces de los cocodrilos. Y ante eso lo más sencillo, como de costumbre, es quedarse en la superficie y estigmatizar a la protagonista, acusándola de ser una mala madre. Sin embargo la cosa es bastante más compleja y tiene que ver con la forma en que opera el espíritu vengativo, oscureciendo la consciencia de quien es tomado por ella. Porque la venganza solo aparece como alternativa cuando existe la certeza de que la justicia o bien es inútil o su acción no alcanzará a resarcir el daño recibido. Y si en el terreno político el impulso vengativo surge de la idea (real o no) de que el Estado es incapaz de reparar lo injusto a través de la ley, en el nivel emocional su aparición no expresa otra cosa que la anulación del sano juicio bajo el peso del dolor. La víctima cae entonces en un trance en el que nada es más importante que causarle al victimario un sufrimiento mayor que aquel que le fuera infligido, suponiendo que al conseguirlo se alcanzará un estado de satisfacción. El problema es que eso tal vez nunca ocurra, como lo demuestra la versión de Electra escrita hace 25 siglos por Eurípides. Sin embargo en el terreno de las ficciones modernas no hay nada más parecido a un final feliz que una venganza consumada. Alcanza con ver La vengadora.

Bullying, el motor incómodo

Algunas de las noticias más conmocionantes de los últimos tiempos tienen que ver con lo que en la actualidad se conocen como bullying, término incorporado al lenguaje cotidiano hace pocos años para identificar a un tipo de acoso constante, en el que un individuo o grupo ejerce distintas clases de violencia sobre otro. Sobran los ejemplos de personas, por lo general varones, que un día entran al colegio o la oficina para cobrarse a tiros los años de haber sido blanco, por acción u omisión, de las burlas diarias de sus compañeros. Sobre ese tópico complejo, aunque sin intensión de tratarlo seriamente o en profundidad, se desarrolla la trama de Insatiable, serie producida por Netflix con dos temporadas estrenadas en 2018 y 2019. La cadena aún no confirmó si este año habrá o no una tercera.
Patty es una adolescente que soporta desde chiquita la crueldad de sus compañeros debido a su problema de sobrepeso. Pero todo vaso lleno tiene su gota fatal y este no es la excepción. Una noche la pobre está comiéndose un pancho en la puerta de un drugstore, cuando pasa un linyera y le pide de mala manera que le convide un pedazo. Intimidada, ella se niega, recibiendo también la burla despectiva del loquito hambriento. La reacción de Patty es instintiva, visceral, un acto reflejo: le da un golpe al tipo y le rompe la nariz. La chica no alcanza a sorprenderse de su propia reacción que enseguida recibe una nueva agresión del mendigo, que le parte la quijada de una piña.
Insatiable toma como modelo al cuento tradicional La Cenicienta, que ya hace siglos abordó el asunto del bullying (recordar el acoso y las burlas que la protagonista recibía de su madrastra y hermanastras) e incluía también el cumplimiento “mágico” de un deseo. Porque a partir de tener la boca literalmente engrampada y de estar obligada a una dieta líquida para sanar su mandíbula, Patty baja de peso de forma radical, convirtiéndose en una diosa en apenas 40 días. Por el camino del absurdo y de una incorrección política bastante ramplona, estos hechos cumplen la misma función dramática que la escena del Hada Madrina, operando en Patty un cambio soñado. Solo que acá el hada no es bondadosa ni es hada, sino que adquiere la forma de otra víctima del abuso colectivo, el linyera, quien de alguna manera también trata de vengar el abandono que recibe por parte de la sociedad, agrediendo verbal y físicamente a una joven de clase media.
El asunto es que Patty se encuentra de golpe (nunca mejor dicho) en las antípodas de su propia existencia, recibiendo ahora el deseo de todos en lugar del viejo rechazo. Pero lejos de ser un cambio benéfico, la chica utiliza el poder que le otorga su recién recibida popularidad para hacerle pagar a sus agresores las ofensas recibidas durante toda la vida. Así se irá cobrando las cuentas pendientes con todos, desde su madre hasta el mendigo que la golpeó, pasando por las chicas populares que se burlaban de ella o el chico que le gustaba, quienes solo le dieron bola cuando se convirtió en una bomba sexual adolescente, un detalle espinoso sobre el que la serie tampoco parece tener nada inteligente que decir.  

Los trapitos con sangre se lavan en casa

Hulu es la tercera plataforma de streaming en orden de importancia, lejos detrás de Amazon y muy, muy lejos de Netflix. Pero el enorme éxito que ha tenido con The Handmaid’s Tale aún la mantiene en la lucha. A fines del año pasado Hulu estrenó Reprisal, una serie ultraviolenta que retoma algo de la estética y la temática de su par Sons of Anarchy (Canal FX), con toques de Kill Bill, la película de Quentin Tarantino, y un punto de partida similar al de La vengadora. La protagonista es Doris, quien junto a Burt, su hermano mayor, lidera una pandilla de hotroders, que son algo así como motoqueros pero fanáticos de los autos viejos y tuneados. Un día ella descubre que Burt ha cometido un crimen indefendible y para no ser descubierto él la encadena a una camioneta para arrastrarla por el asfalto hasta la muerte. O eso es lo que él cree. Porque como Stephanie (o el personaje de La Novia de Kill Bill), Doris sobrevive y bajo una nueva identidad se pasa diez años planeando su venganza. Ahí comienza Reprisal.
Tanto Doris como sus enemigos son despiadados y la serie lo aprovecha para hacer un uso estilizado del gore. Pero en Reprisal aparece algo inédito, ausente en las otras series citadas hasta acá. Se trata de la culpa, opuesto complementario de la venganza, el sentimiento que en ocasiones, si consigue convertirse en arrepentimiento, puede llegar a redimir al victimario y a eximirlo de la furia de su víctima. En efecto, algunos de los cómplices de Burt manifiestan algún tipo de prurito respecto de sus propias viejas acciones, solo que ni ellos ni la rencorosa de Doris parecen dispuestos a prestarles atención a sus emociones. En ese sentido se puede decir que Reprisal pinta un universo en donde el motor de las acciones es puramente pulsional, nunca mediado ni por la reflexión ni por el análisis de sus motivaciones o consecuencias. Lo confirma la estructura sobre la que está construido el personaje de Doris, siempre reprimida, fría, insensible, conteniendo sus emociones hasta que es desbordada por estallidos de violencia que aparecen casi sin aviso.
El arrepentimiento nunca llega ni en Reprisal, ni en Insatiable, ni en La vengadora, tres producciones en donde las víctimas que ejercen la justicia por mano propia son mujeres. Quien quiera ver en ese dato el reflejo de un cuadro de situación de las sociedades modernas, cuenta con todos los elementos para poder hacerlo. Al mismo tiempo dicha ausencia de arrepentimiento tampoco deja lugar para la aparición del perdón, instancia indispensable para desarticular el deseo de venganza y la única que le abriría la puerta a una posibilidad real de justicia. 

Artículo publicado originalmente en la revista Quid.

LIBROS - Entrevista con Zabo Zamorano, autor de "Yo, adolescente": Pubertad re-revisitada

La novela Yo, adolescente (Planeta) nació como un diario virtual que su autor, Zabo (Nicolás Zamorano), escribió de forma anónima en 2005, cuando tenía apenas 16 años, y publicó a través de la extinta plataforma de Fotolog. 15 años después y tras un arduo proceso de rescrituras, la historia de su alter ego llega por primera vez al formato de libro, mientras el autor espera poder confirmar a la brevedad la fecha de estreno de una película basada en ella, dirigida por el cineasta Lucas Santa Ana.


Aunque recién ahora se publica en el formato de libro, la historia de Yo, adolescente (Editorial Planeta) fue escrita en 2005 por Zabo (Nicolás Zamorano) cuando apenas tenía 16 años. Publicada originalmente con forma de diario anónimo en la ya obsoleta plataforma de Fotolog, la novela puede ser pensada como un claro ejemplo de la hoy popular literatura del yo. Sin tener idea del procedimiento formal que estaba detrás de su ejercicio de escritura, el autor usó (y abusó) de sus vivencias cotidianas para narrar un modesto fresco de lo que significaba ser adolescente en Buenos Aires a comienzos del siglo XXI. Todavía libre de redes sociales, el mundo de Yo, adolescente representa una realidad en la que los coletazos de la crisis de 2001 se cruzaban con el impacto de la tragedia de Cromañón, configurando el peor escenario para ser joven.
Si una virtud se destaca en la novela es su capacidad para hacer que el retrato luzca vívido, para transmitir la sensación de inminencia, de cosa urgente con que los personajes transitan cada instancia. Desde nimiedades como discutir por las bandas de rock favoritas a la reveladora contingencia de asomarse por primera vez a los abismos del amor o de la muerte, Zabo traza un mapa a veces banal y otras profundo –pero siempre ardoroso— del momento en el que la identidad de un individuo comienza a adquirir su configuración definitiva. De esta forma su anclaje de época se convierte apenas en una contingencia, permitiendo que el relato se vuelva familiar para cualquiera que alguna vez haya sido adolescente, en el 510 y en el 2000 también.
“En 2005 no estaba familiarizado con los blogs y Fotolog era la plataforma que usaba para subir lo que escribía, pero tenía la duda de si eso de verdad le gustaba a alguien o si sólo eran mis amigos los que me decían que estaba bueno para hacerme sentir bien”, cuenta Zabo sobre el origen de su novela. “Así que decidí abrir Yo, adolescente como un Fotolog anónimo en donde empecé a escribir lo que me pasaba, lo que se me ocurría y las observaciones que iba haciendo”, sigue. A medida que el espacio se fue haciendo más popular “se armó una cosa como de Batman y Bruno Díaz”, en la que el autor escuchaba hablar sobre su personaje a compañeros de colegio, a otros habitué de la Galería Bond Street o a los asistentes de los recitales de Boom Boom Kid, su gran referente musical en la adolescencia. “Oírlos preguntarse quién estaba atrás de Yo, adolescente me divertía”, reconoce el autor, sin saber hasta dónde iba a llegar el juego.

-Pero además de ese origen formal debe haber una justificación emotiva para la decisión de contar su vida de forma pública.
-Los textos surgieron como una catarsis, porque tenía ganas de escribir lo que me pasaba. Pero recién ahora, 15 años después, me doy cuenta de que en realidad no entendía lo que estaba haciendo. Ni siquiera tenía el filtro de saber si no estaría contando demasiado de mí y exponiendo a la gente que conocía. Lo cual fue un problema, porque en 2005 la privacidad todavía era importante, no como ahora que todo el mundo hace stories de Instagram con cualquier pedo que se tiran. Hoy sé que necesitaba escribir porque la estaba pasando muy mal y me encontraba en medio de una depresión, aunque yo ni siquiera contemplaba esa posibilidad. ¿Cómo podía estar deprimido si era un chico que tenía una vida activa, iba todos los días al colegio y salía con mis amigos? Con los años me di cuenta de que yo mismo me generaba problemas para tapar esa angustia, que necesitaba hablar y como no podía hacerlo con mis amigos ni con mis padres, lo hice frente a desconocidos. Necesitaba saber si entre ellos había alguien que se sintiera como yo.
-Una vez que empezó a volverse popular debe haber sido complicado mantener el anonimato.
-A los protagonistas trataba de alejarlos, de que no se enteren de todo lo que estaba pasando con la historia y agregaba cambios para que las historias no resultarán tan reconocibles. Pero al mismo tiempo disfrutaba del anonimato y eso es lo que más extraño, aunque ese Zabo súper idealizado que había inventado a veces me confundía, porque yo no era así todos los días, no era tan copado ni tenía una vida tan genial. La realidad no era tan divertida.  
-Pero si tanto disfrutaba de ser el súper chico del blog, ¿por qué reveló su identidad?
-Cuando llegué al final de la historia muchos de los lectores se empezaron a preocupar por el destino que había decidido darle al personaje y me llegaban un montón de mails a la casilla anónima del Blog queriendo saber qué había pasado. Cuando vi lo que había provocado en tanta gente sentí que era necesario calmar la situación y me vi obligado a revelar que ese giro final era una completa ficción, un recurso que me permitió expresar una reflexión final. Años después me doy cuenta de que en ese gesto me comporté como el adulto que me hubiera gustado tener cerca.  
-¿Cómo lo afectó esa revelación?
-La verdad que resultó peor para mi entorno que para mí, porque los lectores empezaron a identificar a las personas reales que estaban detrás de los personajes de la historia y de alguna manera eso empezó a afectar su intimidad.  
-¿Hoy lo manejaría de la misma forma?
-Creo que no, pero al mismo tiempo sé que se trató de una catarsis y a las catarsis no se las puede organizar ni detener. Funcionó justamente porque se trató de una catarsis y en el medio descubrí el valor de la privacidad.  
-Usted convive hace 15 años con esta historia. ¿Cómo es su vínculo con ella ahora que se convirtió en un libro y próximamente en una película?
-Tengo una relación de amor-odio con Yo, adolescente, porque por un lado su éxito me permitió hacer lo que quise durante los siguientes 15 años, pero también destruyó un poco mi círculo. Y mi cabeza, con esto de fusionar al Zabo de internet con el Nicolás de la vida real. Al mismo tiempo sentía que había algo raro en la novela, pero nunca terminaba de entender bien qué. Hasta que el cineasta Lucas Santa Ana me propone hacer una película y se da cuenta de que en realidad se trata de la historia de alguien que está deprimido. De un chico que hace todo por tapar su depresión, para no hablar ni pensar en ella y que sobre el final trata de hacer un llamado de atención que sale mal. Yo nunca lo había visto de esa manera y algunos de los cambios que él introdujo me ayudaron a encontrar la forma definitiva para lo que ahora es el libro.  
-Es decir que la versión con la que se encontrarán los lectores fue escrita tras el rodaje de la película.
-Claro, porque cuando terminamos de filmar vi todo lo que le había aportado Lucas, todo lo que los actores le habían sumado a los personajes, y entendí que esas modificaciones mejoraban la historia. Entonces con la película terminada me senté a escribir esta nueva versión que se aleja todavía más de los personajes reales.  
-O sea que el proceso de rescritura ayudó a que el yo literario terminara de independizarse del escritor
-Sí, porque ese proceso también representa el viaje que hice en estos 15 años.  
-¿Y por qué tardó 15 años en publicar la novela?
-Planeta ya me había ofrecido hacerlo hace diez años. Tuvimos una reunión en la que me hice el rebelde y dije que no. En realidad yo creía que era un rebelde pero la verdad es que estaba cagado en las patas, porque sentía que la cosa se me estaba yendo de las manos. Con esta versión de 2019 puede amigarme con el hecho de que a los 16 años no era esa especie de superhéroe adolescente que yo me creía, sino que era un chico que la estaba pasando muy mal. Creo que en esta versión soy más responsable, porque traté de convertirme en ese adulto que yo necesitaba cerca en aquel momento.  
-En el libro el protagonista admite su miedo a convertirse en un adulto como su papá, pero hace cinco años usted grabó un video en el que manifestaba el deseo de adoptar, hablándole a un hijo que ya nació aunque todavía no lo hubiera encontrado. Es posible pensar que en ese video de alguna manera usted se convirtió en padre. ¿Fue difícil dar ese salto que lo llevó de ser aquel hijo despiadado a convertirte en este papá en construcción?
-Creo que eso tiene que ver con el hecho de que un día pude entender a mis viejos. Cuando era chico no entendía el esfuerzo que estaban haciendo para que mi hermana y yo llegáramos más lejos de lo que ellos habían podido llegar, sino que sentía que eso que me había tocado era una mierda. Cuando sos chico no te das cuenta qué tan pobre sos. No terminaba de entender porque mis papás no podían estar tan presentes como los de mis compañeros, ni porque mis amigos tenían la PlayStation 2 y yo solamente un Sega o porque ellos se iban a Miami y nosotros a Mar del Plata. Creo que esos choques a los que me fueron obligando tratando de darme lo mejor me hicieron resentir el lugar de cual venía. Entonces me tuve que inventar una personalidad, una forma de ser para encarar el mundo. Con los años me di cuenta de que lo mejor que hicieron mis viejos fue exponerme a eso, aunque sigo siendo un resentido social y me encanta ir en pantalones cortos y con un tatuaje en la cara a una reunión en Puerto Madero. Me encanta sentir como esa gente no puede creer que necesita a un chabón con un tatuaje en la cara. Así que podés darte cuenta que fui un adolescente todavía más terrible de lo que el libro permite imaginar y si mis viejos me ahogaban con una almohada a nadie se le hubiera ocurrido decir: “¡Che, pero qué terrible!” (risas)  
-¿Cuándo terminó de comprender eso?
-Cuando comprendí el lazo de amor que une a mis padres conmigo. Porque esos lazos no son irrompibles. Hay casos de personas a las que les tocó ser padres sin desearlo y en los que esos lazos con sus hijos están rotos. Mis viejos en cambio siempre fueron muy comprensivos con el hecho de que muchas de mis actitudes tenían que ver con la edad. Y todo ese proceso ahora me parece maravilloso y yo también quiero pasar por eso. Quiero tener a un pelotudo que se encierra en su cuarto por el que daría la vida y por el que me voy a matar trabajando las 24 horas, pero que a pesar de todo me va a mirar con cara de odio mientras yo pienso: “te quiero reventar”. Y va a estar bien, porque forma parte del proceso.  
-¿No cree que el Zabo de 16 años podría ver ese proceso como una traición?
-No lo sé, pero estoy seguro de que entre los 20 y los 30 años hay un límite para reconciliarte con tus padres, a menos que se trate de padres mega tóxicos. Pero si viviste en una familia medianamente normal y después de los 30 todavía estás culpando tus viejos por como sos y por el lugar a dónde vas, entonces ya sos un pelotudo insalvable. 

Artículo publicado originalmente en la Revista Quid.