miércoles, 5 de febrero de 2014

HOMENAJE - Cien años del nacimiento de William Burroughs: Vida en el aire, vida subterránea

Un hombre viejo camina con dificultad, como si el peso de la enorme escopeta que carga entre sus manos apenas le permitiera avanzar. El viejo, sin embargo, levanta el arma y descansa la culata sobre un hombro con un movimiento sumamente plástico, como si lo hubiera practicado muchas veces hasta volverlo hermosamente mecánico, como si disparar fuera para él una rutina y entonces dispara. Igual que ocurre con los témpanos, el arma arroja sobre él sólo una porción ínfima de su furia, vomitando fuego por los profundos agujeros de su doble caño. Increíblemente, el viejo aguanta el empujón de pie. Frente a él, los perdigones destrozan una torta de crema con la palabra "Control" escrita en letras rojas. El viejo recarga y vuelve a tirar. Cinco nuevos disparos sobre otras cinco deliciosas tortas blancas que ahora dicen "Historia", "Imagen", "Realidad", "Lenguaje" y "Sociedad". Con cada tiro que sale de su escopeta, el viejo salpica con tripas de torta las caras estupefactas de cada uno de nosotros.
Hace cien años nacía en Misouri, Estados Unidos, William Seward Burroughs, símbolo del movimiento Beat en los Estados Unidos, junto a colegas como Jack Kerouac y Allen Ginsberg, y escritor maldito por antonomasia, autor de novelas esenciales de la literatura norteamericana, como El almuerzo desnudo o Yonqui. A pesar de contar con méritos literarios suficientes, William Burroughs es, o más bien "se convirtió en", uno de los íconos más importantes de la cultura popular del siglo XX. Un procedimiento que no fue calculado ni tuvo un carácter premeditado por parte del autor (pero del que tampoco renegó), sino que fueron sus libros los que lo transformaron en un personaje influyente para varias generaciones de jóvenes.
Publicado en 1959, El almuerzo desnudo fue su primer libro editado como William Burroughs (Yonqui había salido en 1953 bajo el seudónimo de Bill Lee) e inmediatamente lo convirtió en uno de los puntos de convergencia de la generación que parió el rocanrol y resultó una influencia fundamental en el surgimiento de la psicodelia. De hecho, él es uno de los personajes que integran el famoso collage que sirvió de tapa al disco del Sargento Peppers de los Beatles. Ya ungido como símbolo, varias generaciones de roqueros solicitaron y contaron con su colaboración, entre ellos Jimmy Page, David Bowie, Kurt Cobain o Patti Smith (en la foto, retratados por Allen Ginsberg). En la web también es posible verlo en fotografías junto a Frank Zappa, Mick Jagger, Debbie Harry, Madonna o Joe Strummer.
Pero antes que eso, incluso antes de publicar ninguno de los libros mencionados, Burroughs había asesinado involuntariamente a su esposa Joan Vollmer mientras emulaban a Guillermo Tell, un juego que solían repetir en reuniones de amigos. Fanático de las armas, hasta ese día nunca le había errado a la manzana que Joan se ponía sobre la cabeza para que él se la volara de un tiro. Ambos eran adictos a diferentes sustancias como el alcohol y la heroína, entre varias más. Pese a la desgracia, Burroughs nunca abandonó su pasión por las armas. En el video de la canción "Just One Fix" (ver más abajo), incluida en el disco Psalm 69 (1992), de la banda de metal industrial Ministry se lo puede ver disparando a unas tortas de crema blanca, en las que claramente se leen las palabras "Control", "Historia", "Imagen", "Realidad", "Lenguaje" y "Sociedad", mientras su voz ordena: "Bring it all down (Haz que todo desaparezca)".

Quienes quieran saber un poco más sobre William Burroughs pueden procurarse el documental William S. Burroughs: a man within, de Yony Leyser. O, mejor todavía, conseguir (y leer) alguno de sus libros. 




Artículo publicado originalmente en la sección Cultura de Tiempo Argentino.

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