domingo, 30 de diciembre de 2018

CULTURA - Balance 2018: Un año de polémicas, despedidas, enfrentamientos y lágrimas

Aunque el calendario es una convención utilizada para organizar el tiempo –que lejos de prestarse a ser enjaulado en almanaques o relojes fluye sin pausa–, lo cierto es que los finales de año representan una marca que destaca el carácter efímero de la humanidad. 2018 termina hoy, es verdad, pero su paso dejó una serie de hitos que quedarán grabados en la memoria colectiva. Desde esta página recorreremos diez hechos del ámbito de la cultura ocurridos este año y que lo volverán inolvidable.

Hebe Uhart y Osvaldo Bayer. Se trata de dos nombres que dejaron una huella permanente en la cultura argentina. Ella a partir de su trabajo en la literatura, que la convirtió en una de las autoras más importantes de los últimos 50 años. Él desde su rol de historiador y defensor de todas las causas perdidas de la historia nacional, siempre a favor de los olvidados y los desposeídos.
El llanto de Macri en el Colón. Durante el G20 se presentó en el primer coliseo argentino el espectáculo performático Argentum. Entre el púbilco estuvieron todos los presidentes invitados. La puesta fue criticada por diferentes personalidades, entre ellas Federico Fernández, primer bailarín del cuerpo de ballet del teatro, pero emocionó al presidente Macri hasta las lágrimas.
El rechazo a Pablo Avelluto. Como si la degradación de la cartera de Cultura de ministerio a secretaría no fuera suficiente, el ahora secretario padeció una serie de rechazos públicos. El primero durante la Feria del Libro, donde una protesta por el cierre de los bachilleratos nocturnos en la ciudad le impidió completar su presentación. En noviembre su aparición en la apertura del Festival de Cine de Mar del Plata provocó un abucheo generalizado. Algo similar ocurrió hace dos semanas durante el balance del Teatro Cervantes, solo que en lugar de silbarlo muchos de los presentes eligieron abandonar la sala cuando el Secretario de Cultura tomó la palabra y regresaron al finalizar su intervención.
Sin Nobel de Literatura. Por primera vez desde 1949 la Academia Sueca no entregó el célebre premio. El motivo detrás de la decisión no tiene nada de literario: 18 mujeres señalaron públicamente a Jean-Claude Arnault, esposo de la académica Katarina Frostenson, como responsable de haberlas agredido sexualmente y acusaron a la Academia de complicidad. Arnault fue hallado culpable del delito de violación y condenado a dos años de prisión.
La quinta mujer. La poeta uruguaya Ida Vitale se convirtió en la quinta escritora de la historia en recibir el Premio Cervantes, el galardón literario más prestigioso del mundo hispanohablante, que se entrega desde 1976. Otra muestra de la diferencia con que las instituciones se vinculan con hombres y mujeres.
Un ícono pop del feminismo. Al calor de la lucha por los derechos de las mujeres volvió a ponerse de moda Rosie, la remachadora, la famosa imagen pop de la operaria industrial de look pin-up que exhibe uno de sus bíceps bajo el slogan “We Can Do It” (Podemos hacerlo). Se trata de uno de los emblemas más populares del feminismo, aunque nadie sabía quién era la mujer detrásdel poster. Hasta que una investigación publicada hace unos años por la revista People la encontró. Se trataba de Naomi Parker Fraley, quien durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como remachadora en una estación aero naval. Parker Fraley falleció el 20 de enero a los 96 años.  
Lenguaje inclusivo vs. la RAE. El intento de imponer el lenguaje inclusivo fue uno de los hechos salientes del año. Sin embargo la Real Academia Española rechazó su uso en su manual de estilo presentado hace unos días. Darío Villanueva, director de la institución que pretende legislar la lengua, indicó que el problema radica en “confundir la gramática con el machismo". Los colectivos feministas repudiaron la decisión, que también cuenta con sus defensores.
La muerte de Stan Lee. Guionista y editor de historietas, el estadounidense Stan Lee creó una pléyade de íconos de la cultura pop. Personajes como El Hombre Araña, El increíble Hulk, Los 4 Fantásticos o los X-Men surgieron de su imaginación y poblaron la fantasía de varias generaciones de niños, jóvenes y adultos. Y sigue.
Turner y Calder en Bs. As. En 2018 tuvieron lugar dos muestras ineludibles. Se trató de Teatro de encuentros, integrada por piezas creadas por el estadounidense Alexander Calder, que pudo verse en Proa, y de J. M. W. Turner. Acuarelas, que se presentó en el Museo de Bella Artes y trajo por primera vez al país la obra del británico. Esta última se vio opacada por la discusión en torno a la gratuidad de los museos públicos.
Obituario. El 2018 no ahorró en despedidas. Entre las más destacadas pueden mencionarse las de la poeta argentina Irene Gruss; el cantante francés Charles Aznavour; la soprano catalana Montserrat Caballé; el poeta chileno Nicanor Parra; Tom Wolffe, uno de los creadores del Nuevo Periodismo; el ganador del premio Nobel de Literatura V. S. Naipaul y el eterno candidato a ganarlo Philip Roth; el escritor mexicano Sergio Pitol; el físico Stephen Hawking; la escritora de ciencia ficción Ursula K. Le Guin; y el psicoanalista argentino Germán García. 

Artículo publicado originalmente en la sección Cultura de Tiempo Argentino.

viernes, 28 de diciembre de 2018

CINE - "Enamorado de mi mujer" (Amoreux de ma femme), de Daniel Auteuil: Casi, casi una de Olmedo y Porcel

Puestos a jugar a las ucronías e imaginando qué tipo de comedia podría hacer hoy el dúo integrado por los fallecidos Alberto Olmedo y Jorge Porcel, obligados a adaptarse a un mundo de mujeres revolucionadas, puede pensarse que la cosa no andaría lejos de Enamorado de mi mujer, cuarto trabajo como director de ese emblema del cine francés que es Daniel Auteuil. De más está decir que si bien esta película podría significar un progreso para los famosos capocómicos, en el caso del francés la misma no le hace ningún favor. Como un reloj descalibrado, el film no solo atrasa en el tipo de humor que elige exhibir sino en cada uno de los rubros en los que se la evalúe.
Daniel, interpretado por Auteuil, se encuentra con su amigo Patrick (Gérard Depardieu), al que no ve desde que éste se separó de su mujer, que además es la mejor amiga de la suya, Isabelle. Patrick le pide que arme una cena para presentarles a su nueva novia, Emma, una española 30 años menor. Pero Daniel teme que Isabelle se niegue a recibirlos por una cuestión de lealtad con su amiga. Es en ese momento que la película revela el recurso que la define, poniendo en escena la discusión que Daniel imagina tendrá con Isabelle cuando le sugiera invitar a la pareja. A partir de ahí Enamorado de mi mujer alternará entre la realidad y la imaginación del protagonista, que pasa de ser una nota al pie a adueñarse de a poco del relato.
El hecho de que Daniel acabe alucinando con levantarse a la noviecita de su amigo convierte a la película en una versión ramplona de Las puertitas del Señor López, gran clásico de la historieta argentina. Pero su imaginación no lo llevará nunca hacia esos universos paralelos de erotismo y liberación que eran la marca registrada del personaje de Carlos Trillo y Horacio Altuna, sino que, por el contrario, nunca logra ir más allá del ceñido corset de la fantasía unidimensional del infiel. Pero con tan poco coraje, que al imaginar su propio fracaso el personaje termina convencido de que es mejor la realidad. Conclusión a la que jamás hubiera llegado López, para quien lo real representaba una cárcel, un monstruo del que era necesario evadirse.
La película ofrece un final en el que el personaje de Auteuil, tras haber evaluado como un ajedrecista todos los finales posibles para su fantasía de infidelidad, concluye que el amor por Isabelle es más valioso que la aventura. “Mejor malo conocido…”, digamos, para resumir. La coda romántica con la pareja paseando en góndola por Venecia no permite segundas interpretaciones. Al final resulta que hasta las películas de Olmedo y Porcel eran mejores: al menos ellos elegían sus minas con total convicción y nunca por cobardía. 

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

jueves, 27 de diciembre de 2018

CINE - "Terremoto" (Skjelvet), de John Andreas Andersen: Acá no está Dwayne Johnson

Si bien no son habituales las sagas provenientes de cinematografías que no sean la estadounidense –mucho menos frecuente todavía es que estas se estrenen en la Argentina–, Terremoto, de John Andreas Andersen, vendría a ser la excepción a esa regla. No es esta la única rareza de este film producido, rodado y protagonizado por un elenco completamente noruego. Se trata además de un exponente clásico del cine catástrofe, género que por una cuestión presupuestaria pertenece a Hollywood de forma casi exclusiva. Pero ya con La última ola (2015), que el año pasado tuvo su estreno local y en el cual se desarrolla el universo original que ahora tiene continuidad en Terremoto, el cine nórdico había probado capacidad técnica para desarrollar propuestas de este tipo. Esta película representa un paso adelante en ese camino, que además sostiene las virtudes narrativas del film anterior, que no por módicas dejan de ser virtudes. Aunque acá ciertas características de los materiales de construcción comienzan a mostrar algunos signos de fatiga.
Lo mejor de la película es el balance entre el suspenso del segmento que pone en escena la calma que antecede al cataclismo del título y la tensión de la lucha por sobrevivir. Kristian Eikjord es un geógrafo que se convirtió en héroe al salvar mucha gente durante un tsunami que sumergió a un pueblito turístico enclavado entre los fiordos, acciones que motorizan a la película anterior. Ahora Kristian está sumido en su propio estrés postraumático, combinación letal entre la paranoia provocada por la posibilidad de que un hecho como aquel vuelva a sorprenderlo, su sentido de la responsabilidad por proteger las vidas que podrían verse afectadas por ello y la culpa que siente por los muertos que no pudo salvar. Todo esto lo ha llevado a volverse un ermitaño con algo de mesiánico al que su familia abandonó para instalarse en Oslo, donde intentan reconstruirse luego de la tragedia.
La muerte de un colega, ocurrida en un derrumbe en uno de los túneles submarinos que ordenan el tránsito entre los fiordos de la capital noruega, activan los ataques de pánico del protagonista. Andersen juega bien sus cartas, en las que la amenaza de un sismo en Oslo se confunde con la inestabilidad emocional de Kristian. Los hechos terminarán demostrando que este no estaba tan “loquito” como las autoridades pretenden. El terremoto finalmente ocurre y la película lo muestra de forma impresionante, pero con una sobriedad que dista mucho de ese redoblar la apuesta de forma constante que tienen las películas estadounidenses del género. El último cuarto del relato le hace lugar a la lucha de Kristian por salvar a su esposa y a su hija, que han quedado atrapadas en los niveles superiores de un hotel de 34 pisos que amenaza con colapsar. El final, no del todo feliz, vuelve a marcar el contraste. A diferencia del omnipotente Dwayne Johnson, Kristian es noruego: eso lo vuelve humano y, por supuesto, falible ante el poder de la naturaleza.

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.

domingo, 23 de diciembre de 2018

LIBROS - ¿Dónde está Perón?: Buscando al General entre la gran masa del pueblo

¿Dónde está Perón? ¿Estará en Puerta de Hierro, sentado en un sillón de mimbre, charlando con Tomás Eloy Martínez? ¿O viajando en la cañonera paraguaya hacia la eternidad del exilio? ¿Se habrá quedado a vivir en el balcón de la Rosada o estará en el Luna Park, apretando la mano del Mono Gatica? ¿Seguirá abajo del paraguas de José Ignacio Rucci para no mojarse el quincho o estará todavía encerrado en el charter de Alitalia, sin poder volver a pisar el suelo de la Patria? ¿Seguirá sosteniendo a Evita de la cintura en la 9 de Julio, para que ella pueda cumplir con el sacrificio de su renunciamiento? ¿Estará en Ezeiza, en medio de la multitud salvaje, o en la Base de Morón, apenas rodeado por su comitiva y unos cuantos curiosos bien informados? ¿Está a la derecha o está a la izquierda?
¿Dónde mierda está Perón?
La figura del tres veces presidente Juan Domingo Perón siempre ha sido por lo menos escurridiza. Preguntarse dónde está representa un dilema que no es ajeno a ninguno de sus compatriotas, que deben pasar por esa prueba en algún momento de sus vidas, aunque posiblemente sin encontrarle una respuesta definitiva. Más fácil resulta encontrar a Perón en el libro titulado, justamente, ¿Dónde está Perón?, en cuyas páginas el desafío de hallar al líder se convierte en una tarea más concreta que la de atravesar sanos y salvos el laberinto ideológico construido en torno a él.
Inspirado en los libros de entretenimiento ¿Dónde está Wally?, en los que se debe encontrar al popular personaje de anteojos y polera rayada perdido entre la multitud, en ¿Dónde está Perón? al que hay que hallar entre la gran masa del pueblo es al General, que siempre llama la atención del lector con su clásico saludo a dos manos. Quienes acepten el desafío podrán buscarlo en una escena que recrea la Plaza de Mayo del 17 de octubre de 1945, en la que no faltan los afiches que recuerdan la dicotomía fundacional del peronismo Braden o Perón, o un dirigible que promociona al IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado), la famosa fábrica de autos y aviones peronistas. Pero en medio del amontonamiento también es posible dar con algunos objetos disruptivos, como el hipopótamo de Pumper Nic, uno de los extraterrestres tentaculados de Los Simpson o los honguitos del video juego Super Mario Bros.
Editado por Galería Editorial, sello que se dedica a la publicación de libros gráficos, ¿Dónde está Perón? da en el clavo al cruzar la mitología peronista con numerosos elementos provenientes de la cultura pop, haciendo que la búsqueda se multiplique en simpáticos guiños que apelan a un imaginario común. Pennywise (el payaso de IT), Patoruzú, Alf, Robocop, la vaca de la película Top Secret! o el nenito rubio de una conocida marca de suavizante para ropa son algunos de los personajes que es posible cruzarse mientras se busca a Perón.
Pero el libro ofrece más, escondiendo entre la muchedumbre famosas obras de arte y reconocidas figuras de la cultura popular que pueden estar vinculadas o no al peronismo, pero que forman parte de un universo común. Julio Cortázar, Mirtha Legrand, Diego Maradona, Los Beatles y Vincent Van Gogh se cuentan entre las figuras, mientras que entre las obras de arte es posible hallar a La civilización occidental y cristiana, de León Ferrari; La vuelta del malón, de Ángel Della Valle; o La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, de Rembrandt.
El libro incluye diez láminas que trasladan el juego a diferentes ámbitos como la fábrica, la Ciudad de los Niños, Mar del Plata o el Luna Park, cada una acompañada por una frase de Perón que ayuda a poner a la imagen en contexto. Y a modo de cierre suma un álbum de figuritas que añade información sobre personajes o hechos –míticos o reales— vinculados al universo peronista, como José López Rega, Walt Disney, Arturo Illia o el Aluvión Zoológico.
Por todo eso ¿Dónde está Perón?, que va por su segunda edición, es una pieza destinada a convertirse en un objeto de culto dentro de la nutrida memorabilia peronista. 

Artículo publicado originalmente en la sección Cultura de Tiempo Argentino

viernes, 21 de diciembre de 2018

CINE - "Chaco", de Ignacio Ragone, Juan Fernández Gebauer y Ulises de la Orden: Lo invisible y lo invisibilizado

Cuando en materia social se habla de invisibilización se suele hacer referencia a problemas que padecen las minorías, pero que son desconocidos por el grueso de las mayorías. Sin embargo lo invisibilizado no es lo mismo que lo invisible. Si esto último es aquello que cuya naturaleza misma lo vuelve imperceptible a los sentidos, lo invisibilizado necesita de la voluntad y el trabajo activo de alguien que se encargue de hacerlo desaparecer de la vista. Ese proceso tiene que ver en gran parte con la ausencia de dichos asuntos en las agendas de los gobernantes, de los políticos en general y de los grandes medios de comunicación, pero también con la pereza de las mayorías, que prefieren mirar para otro lado con tal de no perder la comodidad.
El abandono y el saqueo que sufren los pueblos originarios que habitan el Gran Chaco, como los wichi o los qom, deben ser los dramas invisibilizados menos invisibles de la Historia argentina. El cine independiente, sobre todo el documentalismo, es uno de los espacios que más ha hecho para poner ese asunto bien a la vista de todos. Alcanza con recordar títulos recientes como Sip’ohi, el lugar del manduré (Sebastián Lingiardi, 2011), El etnógrafo (Ulises Rosell, 2012), o Toda esa sangre en el monte (Martín Céspedes, 2018), a la que ahora se suma Chaco, documental filmado a seis manos por Ignacio Ragone, Juan Fernández Gebauer y Ulises de la Orden. Todos ellos, cada uno a su manera, se han ocupado de quitar los velos con que los intereses económicos ocultan las miserias de estos pueblos empobrecidos.
“Da igual si somos argentinos: a nosotros ninguna ayuda nos llega”, dice alguien, que con elocuencia describe la sensación permanente de abandono con la que conviven los miembros de estos pueblos. Serán muchas las voces que se sumarán a lo largo de los 80 minutos de este documental, en los que se combinan los testimonios en primera persona con un relato en off que le da al asunto una perspectiva histórica. Cada una de esas voces aporta su parte para darle al relato mayor profundidad, para tratar de abarcar el problema desde la mayor cantidad de ángulos posible. Se destacan entre ellas las de Pedro Balquinta y Melitón Domínguez, quienes fallecieron en 2015, durante el rodaje del documental a las edades de 106 y 80 años, lo que los convierte en testigos directos de matanzas y persecuciones. Sus relatos son invaluables.
“Nosotros conocíamos el miedo, pero nunca habíamos visto demonios”, afirma el relato en off que acompaña una serie de animaciones sencillas pero estilizadas, que la película utiliza para destacar algunos hitos del vinculo entre los nativos y los hombres blancos. El eficaz manejo que los directores hacen del lenguaje cinematográfico está bellamente puesto al servicio de ese fin. Por eso tal vez el mayor mérito de Chaco sea su voluntad de visibilizar el atropello histórico, de propalar las voces silenciadas por la indiferencia de la mayoría.  

Artículo publicado originalmente en la sección Espectáculos de Página/12.